Municipios hipotecarios

Municipios hipotecarios
Vivienda. Ante el parate de los programas provinciales y nacionales, las intendencias construyen sus propios planes.
La virtual parálisis de los planes de viviendas financiados por la Nación y la Provincia está empujando cada vez más a municipios del interior de Córdoba a lanzar sus propios programas habitacionales, en una búsqueda por dar respuestas a las necesidades de aquellos vecinos que no pueden acceder por sus medios a la casa propia.

Desde comunas muy pequeñas, pasando por localidades de mediana envergadura, hasta ciudades con decenas de miles de habitantes. Con intendentes radicales, peronistas o juecistas. Con una buena situación económica o con problemas de caja. La mayoría de los municipios cordobeses está viendo cómo suplir las promesas de viviendas incumplidas por los gobiernos nacional y provincial.

Día a Día consultó a varias de estas municipalidades para conocer la manera en que vienen instrumentando dichos planes y el resultado de los mismos.

“Hace cuatro años que no baja un sólo peso desde la Nación o la Provincia, y la necesidad de viviendas es acuciante. Por eso, nos decidimos a lanzar el programa municipal”, dijo Eduardo Martínez, intendente de Berrotarán, localidad donde funciona desde hace un año el Instituto Municipal de la Vivienda.

“Era el riesgo de hacer algo para paliar la necesidad de nuestra gente, o seguir esperando a que llegue desde la Provincia o la Nación una plata que nunca aparece”, sostuvo Rubén Moine, jefe comunal de San Basilio.

Aunque los programas habitacionales de los municipios son relativamente nuevos –salvo excepciones, no tienen más de dos años–, ya llevan entregadas muchas viviendas a familias que hasta hace poco tiempo no tenían techo propio.

Cómo funcionan. Por lo general, los planes de viviendas puestos en marcha por las municipalidades del interior son sistemas cerrados (como los de los tradicionales círculos automotores), con adherentes que pagan cuotapartes de las viviendas a lo largo de los años, y mecanismos de adjudicación directa a través de sorteos y licitaciones.

Muchas de las familias que se suman a estos planes son adjudicatarias de los frustrados Plan Federal II y Hogar Clase Media que, cansadas de esperar casas que nunca llegan, optaron por pasarse a las operatorias de sus municipios.

Todos los planes tienen más de una tipología de vivienda: por lo general, un modelo más chico de un dormitorio, para parejas solas o con un niño, y otro con casas de dos o tres piezas para familias más numerosas. Incluso, algunos municipios han lanzado planes de departamentos en sistemas de propiedad horizontal, construyendo los primeros edificios en sus localidades.

Habitualmente, los intendentes les piden a los adherentes que pongan sus propios lotes sobre los cuales después se edifican las viviendas, aunque muchas veces es el municipio el que cede o financia a las familias los terrenos en cuestión.

Incluso, hay adherentes que piden construir en la parte de atrás de la casa de sus padres, como una manera de suplir la falta de lotes.

Las casas “municipales” tienen entre 40 y 65 metros cuadrados de superficie cubierta, lo que las ubica por encima de las viviendas de los planes que ejecutan las administraciones nacionales y provinciales, y poseen diseños constructivos muy modernos y funcionales.

Como las cuotas se calculan sobre el valor de las viviendas, los plazos de repago van de 10 a 15 años. Para casas con un valor de alrededor de 100 mil pesos, las cuotas se ubican entre el 0,3 y el 0,7 por ciento de dicho precio, vale decir, entre 300 y 700 pesos por mes.

Periódicamente, los municipios ajustan el precio del metro cuadrado de construcción a valores de mercado, con lo cual las cuotas sufren aumentos equivalentes. “Todo lo que recaudamos por pago de cuotas, se reinvierte en el sistema para seguir construyendo viviendas”, señaló Daniel González, titular de la Dirección de Vivienda de Río Primero, municipalidad que ya lleva construidas 200 casas a través del Fomuvi (Fondo Municipal de Viviendas).

“Vamos a generar fondos propios para nutrir a la Subsecretaría de Vivienda de la municipalidad, con la idea de paliar el creciente déficit habitacional que tiene la ciudad. Cada año se radican unas 3.000 personas en Carlos Paz y muchas de ellas no tienen una casa propia. Algo hay que hacer”, opinó Carlos Calvo, secretario de Gobierno de la capital del departamento Punilla.

Inversores del pueblo. Una particularidad de la mayoría de estos planes municipales es que, además de incluir familias que no tienen casa propia, admiten adherentes que ya tienen una vivienda, incluso proviniendo de hogares de altos recursos.

Los responsables de los programas justifican esta posibilidad asegurando que, de lo contrario, no podrían constituirse grupos lo suficientemente grandes como para lograr una escala que permita sostener los sistemas.

“Hay familias que se suman como inversoras o pensando en comprar una casa para cuando sus chicos sean grandes. Como no necesitan las viviendas con urgencia, priorizamos en los sorteos a aquellas familias numerosas que están pagando un alquiler”, explicó Moine.

“Hay adherentes que se suman como inversores, pero cuidamos muy bien que el sistema no se desvirtúe y se transforme en un negocio inmobiliario”, aclaró por su parte González.

Los grupos se conforman con 150 a 200 familias adherentes, lo que posibilita entregar alrededor de dos o tres viviendas por mes, según cada caso.

Como se trata de programas de largo plazo, los municipios transformaron a sus sistemas habitacionales en entes autárquicos o relativamente autónomos de la “caja” comunal, para que los planes tengan continuidad entre gestiones.

Río Primero.

Desde 1993 funciona el Fondo Municipal de Viviendas: ya construyó 200 casas (entrega de 12 a 15 por año) y tiene 300 adherentes activos. Hay cuatro tipologías: casas de 74 y 53 m2 y departamentos de 53 y 43 m2. Para las casas, se abona por mes una cuota equivalente a medio m2 construido. Para los departamentos hay que pagar 150 cuotas de $617. Adjudicadas, pueden ampliarse con ayuda del fondo.

Carlos Paz.

Con las cuotas que paguen los 400 beneficiarios del Plan Federal II, el municipio levantará casas en distintos loteos de la ciudad. Serán planes a 20 o 25 años, con cuota ajustable de $600 o $700 y en lotes particulares o públicos. Se ofrecería ingresar a adjudicatarios del Hogar Clase Media.

Berrotarán.

Hace un año se lanzó el Instituto Municipal de la Vivienda: entregó 11 casas y tiene 180 adherentes. Las cuotas son de $650 o $330 pesos de acuerdo a la tipología: uno o dos dormitorios. El municipio compra materiales en bloque para reducir el costo del m2 de construcción y financia la compra de lotes a los beneficiarios. Las familias numerosas y sin casa tienen prioridad, pero también participan inversores.

San Basilio.

El plan municipal de viviendas se presentó hace un año: entregó 7 casas y tiene otras 20 en construcción. Los adherentes pagan una cuota del 0,3% del valor de la casa hasta el sorteo; cuando la reciben la cuota se eleva hasta el 0,6%. Se terminan de pagar en 10 a 15 años. Son de un nivel constructivo bueno, con materiales de primer nivel: abertura de aluminio, pisos cerámicos.

Porteña.

El Fomuvi tiene tres planes: casas de 67 m2, unidades de 55 m2, y monoambientes de 35 m2. Las cuotas, según el valor del m2, van de $500 a $1.200. Al salir adjudicado por sorteo, se pagan cuotas más altas. También se adjudica por pago total.

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El eje de la campaña a la gobernación

La vivienda propia no sólo es un anhelo de miles de familias cordobesas. También se viene instalando como el principal eje de campaña de la próxima elección a gobernador de la Provincia.

Tanto José Manuel de la Sota (Unión por Córdoba), como Luis Juez (Frente Cívico) y Oscar Aguad (UCR) están prometiendo respectivos programas de vivienda en caso de ser electos el próximo 7 de agosto.

De la Sota dice que lanzará 15 mil créditos a través del Banco de Córdoba de hasta 215 mil pesos, con una tasa de 12 por ciento fija en pesos y a 30 años de plazo. Además, dará cinco mil préstamos para edificar a través de municipios y desarrollistas.

Juez, por su parte, adelantó una futura Ley de Vivienda, que habilitaría la construcción de casas de distintas tipologías según cada segmento social. Las haría el Estado provincial con fondos nacionales.

Aguad, en tanto, tiene como uno de sus principales eslóganes de campaña “La vivienda propia está cerca”. Aunque no dio precisiones sobre la implementación de algún programa, dijo que otorgaría créditos hipotecarios a través del Banco de Córdoba.

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Movilizan la economía del pueblo

Para construir las viviendas, los municipios del interior priorizan siempre la compra de materiales en ferreterías y corralones locales, así como la contratación de mano de obra de albañilería del propio pueblo o ciudad.

“El Fomuvi compra el 98 por ciento de los materiales de construcción necesarios para levantar las viviendas en negocios de nuestra ciudad, lo que genera un movimiento comercial muy interesante”, aseguró Daniel González, director de Vivienda de Río Primero.

“Todos los albañiles que construyen las casas son del pueblo, y cada familia puede elegir con qué profesional hacer su casa”, sostuvo por su lado Rubén Moine, jefe comunal de San Basilio.

De ese modo, todo el efecto económico multiplicador que generan los planes de viviendas se vuelca en la propia comunidad, con montos de dinero que llegan a superar en algunos casos los presupuestos anuales de las comunas.

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