El proyecto “Ya basta” presentado por el Movimiento Social Giros que plantea prohibir la instalación de más barrios privados en Rosario está bajo la mira del Ejecutivo municipal y abrió el debate respecto del rol del Estado sobre el manejo de la tierra para uso público.
Para la funcionaria, los centros habitacionales cerrados son prácticamente “inexistentes” en la ciudad y representan “no más del 1,7 por ciento de su superficie urbanizada”, un porcentaje que, según deslizó, aleja a Rosario del perfil coqueto y exclusivo de localidades como Pilar, en la provincia de Buenos Aires.
No obstante, Levin, adelantó que el Ejecutivo enviará un proyecto de ordenanza que reemplazará a la vigente para barrios cerrados y que dará paso al concepto de parques habitacionales integrados. La iniciativa tiene un eje ineludible para los futuros emprendimientos: el suelo se distribuirá en porcentajes aún a definir para dar cabida a viviendas destinadas a distintos sectores sociales, además de espacios públicos compartidos.
Según Levin, aún sin formalizarse, la nueva normativa para regular operaciones de urbanización a gran escala puede ejemplificarse con el Parque Habitacional Ludueña que tiene la siguiente división para las 86 hectáreas disponibles: 19 para espacios públicos (parque, centro de salud, escuela y estadio de hockey), 12 para viviendas sociales y el resto para casas de sectores medios y altos.
“Esto será algo inédito como modelo en el país en cuanto a la construcción de espacio público”, subrayó. De todos modos, insistió en que esta modalidad ya se viene aplicando para determinados casos de urbanización. “En un puñado de barrios hemos acordado que un 15 por ciento del espacio quede para uso público, y en algunos casos, como en Puerto Norte, se logró llegar hasta un 40 por ciento”, remarcó.
Suelo vacante. El Movimiento Social Giros demostró con datos estadísticos propios que hay una escasa oferta de tierras para que los sectores de menores recursos puedan acceder a la vivienda propia. Afirma que “el 80 por ciento de zonas para nuevas viviendas está en manos de monopolios”. Y el propio Lifschitz reconoció hace dos semanas que el déficit habitacional “afecta a cincuenta mil
familias”.
Pero la caracterización sobre las tierras en la ciudad es diferente si se la escucha a Levin. “No falta tierra para viviendas sociales, tenemos suelo vacante: 1.380 hectáreas consideradas urbanizables en el Código Urbano. Dentro de esas hectáreas hay 750 para uso residencial. Y también hay suelo no urbanizable, rural, que se preserva para sustentabilidad futura. Acá no hay problema de suelo, sino de construcción de viviendas y de infraestructura, acciones que tienen que venir de la mano de un programa nacional porque ningún municipio tiene recursos para llevar adelante programas de vivienda a gran escala”.
En este momento, hay siete barrios privados en Rosario. Los Pasos del Jockey, Aldea Tennis, Country del Lago, Habitacional Newbery, Palos Verdes, Aldea Fisherton y Rosario Golf. Y se vienen cuatro más. Nuevo Alberdi, Empalme Graneros Newbery, Bosque de los Constituyentes y Newbery Aeropuerto. Todos al noroeste de la ciudad.
En el Concejo. El proyecto de Giros, con el apoyo de legisladores y organizaciones sociales, fue recibido en el Concejo. Y, a pesar de pertenecer al mismo color político de Levin, el presidente del cuerpo, Miguel Zamarini, indicó que comparte en general la inquietud del movimiento social, sobre todo por haber sido trabajada por jóvenes.
“Habrá que ver las cuestiones particulares, ya que la experiencia de los barrios cerrados no ha sido muy satisfactoria; es un tema que merece debate. Tiene que revalorizarse la política local de urbanización, no puede quedar todo en manos de los privados”, dijo Zamarini.
También anticipó su respaldo a la iniciativa el concejal peronista Fernando Rosúa al decir que la poca superficie urbanizable en Rosario debe ser aprovechada fudamentalmente para que los sectores medios y bajos accedan a la vivienda. En este sentido, remarcó que la Municipalidad tiene la potestad de regular el uso del suelo.


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