La Provincia envía a la repartición encargada de custodiar 550.000 hectáreas del distrito de Azul, un total de $ 2.100 cada cuatro meses. Con esa partida, los efectivos deben comprar artículos de limpieza y de oficina, y los insumos para los móviles: cubiertas, aceite, etc. La Municipalidad aporta sólo el combustible, pese a que el cobro de la Tasa Vial la obliga a proveer de más recursos.
Si analizamos los datos que rodean al funcionamiento de la Patrulla nos encontramos con que la dependencia tiene su base en una casa cedida por la Sociedad Rural de Azul en comodato y que, básicamente, el accionar de la seccional especializada en prevenir y combatir el abigeo y otros delitos típicos de la zona rural, es posible gracias al compromiso de su personal.
Juan Gabriel Aguirre, un efectivo con 20 años de servicio -15 de ellos en distintas dependencias de esta ciudad- es el responsable de la Patrulla Rural de Azul desde hace tres años y, como tal, no reniega de las anómalas circunstancias en las que debe realizar una exigente labor cotidiana. Si bien aceptó ser entrevistado por EL TIEMPO, Aguirre prefirió no referirse a las evidentes carencias que tiene la seccional. Se arregla con lo que tiene, como diría un paisano amigo, y recibe con gratitud las cubiertas usadas que le regala algún productor o la comisión directiva de la Sociedad Rural, aún cuando ninguno de ellos esté obligado a realizar aporte alguno.
La Municipalidad, en cambio, a instancias del cobro de la Tasa Vial, debería proveer a los móviles de la Patrulla Rural de los insumos básicos para su mantenimiento, más allá del combustible que sí entrega regularmente.
El cuadro de situación contrasta con el estado de cosas que la Provincia, a través del gobernador o de algún ministro, describe cuando se refiere mediáticamente a la seguridad. Más aún cuando presentan un avión para sobrevolar los campos del interior bonaerense, con el gasto que acarrea el andar de la aeronave y el consecuente pago de las horas de vuelo del piloto. Mientras tanto, los efectivos de la Patrulla Rural local, así como de otros distritos de la provincia, deben afrontar hasta con sus propios sueldos el mantenimiento de la dependencia y de las camionetas con las que salen a patrullar.
Ese gasto "aéreo", reniegan algunos por lo bajo, podría destinarse a la compra de visores nocturnos, reflectores y demás elementos necesarios para los patrullajes, a modo de contrarrestar la sagacidad de cuatreros capaces de carnear un animal a oscuras y en pocos minutos, para huir en bicicleta o en motocicleta merced al conocimiento que tienen de los caminos.
El enojo crece cuando se debate acerca del pretendido aumento del Inmobiliario Rural, previsto por el gobernador Daniel Scioli en el presupuesto 2014.
Caótico panorama
No es novedad que, quebrada financieramente, la Provincia "hace agua" en las remesas que destina a distintas reparticiones oficiales, entre las que se encuentra la policía bonaerense.
Si de carencias hablamos, sabido es que, desde hace algún tiempo, la Comisaría Primera de Azul dispone de sólo 3 móviles para recorrer 8 cuadrículas, cuando el número debería ser -así lo dispone la normativa vigente- un vehículo por cuadrícula. Poco antes de las elecciones legislativas, la comuna hizo entrega de seis camionetas 0KM que, inmediatamente después del acto, debieron pasar por etapas de ploteo y blindaje, antes de ser destinadas a los patrullajes. De hecho, hoy aún no forman parte de los móviles disponibles. La escasés de recursos la sufre por igual la Policía de Seguridad Vial, con asiento en la ruta 3. Tienen un móvil para velar por la seguridad del tránsito sobre las rutas 3, 226, 51 y 60.
La Ford Ranger "camuflada" es el único móvil que tiene, hoy por hoy, la Patrulla Rural de Azul. En los próximos días, la dependencia recibiría una camioneta 0KM que le prometió la Municipalidad. Los patrulleros recorren, en promedio, 400 kilómetros diarios.
Mientras que desde los gobiernos provincial y nacional se sigue hablando de una "sensación de inseguridad", el desconocimiento o inoperatividad de algún funcionario hizo que la Patrulla Rural local recibiera la entrega de dos motocicletas, cuyo uso, por las características de la zona a recorrer, son de -cuanto menos- relativa efectividad.
Un mantenimiento "a los ponchazos"
La Patrulla Rural de Azul funciona desde el 1 de julio de 2010 en una antigua construcción situada detrás del predio ferial de la Sociedad Rural, con ingreso por la avenida Urioste. La Provincia envía 2.100 pesos cada cuatro meses. Con esa ajustada partida, el personal debe adquirir los productos de limpieza para el mantenimiento del edificio, así como los accesorios de oficina (resma de papel, lapiceras, cartucho para impresoras, etc.) y los insumos para que sigan rodando móviles que deben custodiar 550.000 hectáreas: aceite, líquido de frenos, agua destilada, etc.
Ni que mencionar del mobiliario imprescindible para el funcionamiento de la seccional -sillas, escritorios, bibliotecas-, que fue provisto por el mismo personal policial. Lo mismo sucedió con la pintura y la mano de obra para revestir las paredes del edificio.

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