En Olavarría, los más vendidos fueron los LCD de 32 pulgadas. En la semana previa al debut argentino en la Copa del Mundo, los comerciantes agotaron sus stocks. Las fábricas todavía tienen serios problemas para abastecerlos. A la hora de pagar, la mayoría eligió planes de hasta 50 cuotas.
En los días previos al debut de la selección de Maradona, conseguir un LCD (Liquid Crystal Display, o pantalla de cristal líquido) fue una misión casi imposible en toda Olavarría. Prácticamente todas las marcas y modelos disponibles en el mercado se habían agotado, a raíz de un fenómeno explosivo de ventas del que nadie recuerda antecedentes similares.
Hoy, el mercado tiende a la normalización, pero las fábricas, desbordadas por la demanda inusual, todavía muestran grandes dificultades para abastecer a los vendedores de todo el país. Olavarría no es la excepción a la regla y los más afortunados pueden llegar a conseguir algún modelo puntual, o "resignarse" al viejo modelo analógico, con el consuelo de pagar el 50% menos que por un LCD.
Fútbol y cuotas a largo plazo sin interés parecen conforman un dúo imbatible. La mayoría de los que compraron su moderno televisor resultaron atraídos por las promociones de distintas tarjetas de crédito, que ofrecieron la posibilidad de pagarlo en hasta 50 cuotas, sin recargos. Otros, los "no bancarizados", se conformaron con las líneas de financiación personal que ofrecen los distintos comercios del ramo, contra presentación de DNI, recibo de sueldo y un servicio para certificar el domicilio. Y un segmento más chico, de mayor poder adquisitivo, llegó, miró, eligió, compró y pagó al contado.
La franja que tuvo más salida fue la de los artículos cotizados entre 3.000 y 4.000 pesos. Los LCD más vendidos fueron los de 32 pulgadas (reemplazo "natural" de los analógicos de 29 pulgadas), pero también aseguraron buen movimiento los de 42 pulgadas. Para los más exigentes y de posición económica más acomodada, aparecieron los LED (acrónimo del inglés de Light-Emitting Diode, o diodo emisor de luz), que en su versión de 50 pulgadas alcanzan precios de hasta 20.000 pesos.
Desde Casa Silvia, uno de los encargados de ventas explicó a EL POPULAR que "todo lo que es LCD se agotó absolutamente". Comentó que las principales marcas del mercado se vieron desbordadas por la demanda premundialista y que el desfase provocó complicaciones en las entregas de los proveedores. "No es que no se consigan los LCD, pero los proveedores te van entregando a medida que van pudiendo. No hay seguridad plena de que te entreguen. Si pedís equis cantidad, te van mandando lo que tienen, van liberando parte de los pedidos", detalló.
Estimó que la situación podría recomponerse en el corto plazo y definió que "nunca se había dado algo así, al menos que yo recuerde, y eso que ya llevo muchos años en el rubro. El efecto Mundial siempre es multiplicador en la venta de televisores, pero esta vez fue un fenómeno diferente", comparó. ¿La causa? "Ayudaron mucho las promociones de algunas tarjetas de crédito, que permitieron aumentar la cantidad de cuotas de los planes sin interés", contestó.
En algunos casos, 50 cuotas, y en otros 36, siempre con el atractivo extra del "sin recargo".
En Naldo Lombardi, el panorama es casi idéntico. Allí, la disponibilidad de LCD se había agotado por completo en la semana previa al debut mundialista argentino. "Hasta el sábado no teníamos absolutamente nada. Ahora ya me están entrando algunos modelos. Lo que se vendió fue impresionante, especialmente los LCD de 32 pulgadas", que según el detalle aportado por el gerente constituyeron el 70 por ciento de las ventas del ramo. Como otros, estimó que si la Argentina continúa con buenos resultados en Sudáfrica, el fenómeno de ventas se extenderá durante las próximas semanas. "Hay gente que tal vez estaba esperando a cobrar su sueldo para comprar", dijo.
Aunque la mayoría parece despreciar a los hasta hace poco tiempo muy buscados televisores analógicos de 29 pulgadas, la misma fuente dijo que el arrastre de las ventas también apuntaló el crecimiento de los modelos anteriores. "Para dar una referencia, el mes pasado habíamos vendido 105 televisores de tubo. Y este mes ya llevamos casi 200", aportó. Esos artículos son buscados "por cuestiones de espacio, o por gente que económicamente no puede acceder al LCD, y los sigue buscando".
Modas y conveniencias
Sobre el mismo punto, uno de los vendedores consultados admitió que "también hay una cuestión de moda. Lo que la gente no tiene en cuenta es que para aprovechar el LCD, tiene que acompañarlo con un servicio de televisión acorde. Si se llevan un Full HD (definición superior), sólo van a ver la diferencia con un Blu-ray o una Play Station III. Si no, no vale la pena, porque para mirar la televisión por cable, los analógicos también aseguran una muy buena imagen, y encima valen la mitad o menos. Para la calidad máxima que se puede obtener con el cable, vas a ver lo mismo con un televisor convencional que con un LCD".
Todas las firmas consultadas admitieron haber vendido más de lo que esperaban. En Casa del Crédito coincidieron con el resto, al señalar que "las expectativas fueron muchas y estamos más que conformes porque anduvimos muy bien. En un momento se habían agotado tanto los LCD, como el resto de los televisores. La demanda fue altísima en 32 pulgadas, en 42, pero también en los pantallas plana de 29".
En el caso de Pardo, aportaron que "estuvimos hablando con un proveedor y nos decían que han vendido el triple de lo que tenían previsto". El desabastecimiento es significativo. "No hay entregas de fábricas, nosotros tenemos comprados 800 televisores de una marca, y todavía no conseguimos que nos los entreguen".
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