Se multiplican los controles y ponen en duda el futuro del libre tránsito en Europa

Se multiplican los controles y ponen en duda el futuro del libre tránsito en Europa

PARÍS.- Los acuerdos de Schengen de libre circulación en Europa dejaron de existir de facto, demolidos por los controles fronterizos adoptados ayer, en una impresionante seguidilla, por varios países de la Unión Europea (EU) desbordados por el flujo de miles migrantes.

Por Luisa Corradini

Paralelamente, los ministros de Justicia e Interior, reunidos en Bruselas, decidieron recurrir a la fuerza militar contra los traficantes, pero fueron incapaces de superar sus divisiones sobre la espinosa cuestión del sistema de cuotas obligatorias.

Alemania fue la primera en anunciar el cierre temporario de sus fronteras. Poco después fue imitada por Austria, República Checa y Eslovaquia. Holanda y Bélgica anunciaron su intención de intensificar los controles y Francia advirtió que podría seguir el ejemplo de Berlín.

Transformada en pocas semanas en la tierra prometida de los refugiados -que podrían llegar al millón de personas este año-, Alemania se ve confrontada a serios problemas logísticos y a la creciente resistencia de amplios sectores políticos.

Según la policía de Baviera, 13.000 migrantes llegaron el sábado y 4500 el domingo. Los controles fronterizos podrían permanecer en vigor "al menos por algunas semanas", precisó ayer el ministro del Interior de Baviera, Joachim Herrmann.

El gobierno alemán no tiene, en todo caso, ninguna intención de cuestionar los acuerdos de Schengen. Según explicó, su decisión responde a que el enorme flujo de refugiados superó sus capacidades logísticas de acogida. También es una forma de hacer presión sobre aquellos socios europeos que se niegan a aceptar el sistema de cuotas.

"Los controles fronterizos no son los mismo que el cierre de fronteras", explicó el vocero de la canciller Angela Merkel. "Los refugiados seguirán viniendo a Alemania y esperamos que eso se produzca en el marco de un proceso ordenado", explicó.

Hungría, a su vez, concluyó ayer la construcción de su doble cerco de alambrada de púas a lo largo de su frontera con Serbia, desplegó su ejército y hoy entrará en vigor un nuevo paquete de medidas jurídicas que criminaliza el ingreso ilegal al país.

En esas condiciones, la reunión de ayer en Bruselas era crucial a fin de acercar posiciones disímiles. Por un lado están los países favorables a una repartición de migrantes, como Suecia, Alemania y Francia, así como las naciones que bordean el Mediterráneo. Por el otro, Dinamarca y Gran Bretaña se declaran dispuestas a recibir varios miles de personas, pero se niegan a renunciar al derecho de hacerlo en forma voluntaria. Y están los países resueltamente hostiles a toda repartición e incluso a recibir extranjeros, como Hungría, Eslovaquia, Polonia, la República Checa, Rumania y Bulgaria.

El objetivo de la reunión era negociar una salida de crisis y hacer aceptar un plan de repartición de 120.000 refugiados suplementarios. El proyecto, elaborado por la CE con apoyo de Berlín y París, comporta otras disposiciones, como la creación de centros de registro y de selección de los candidatos al asilo en los países de entrada, la confección de una lista de "países seguros" y la instauración de un mecanismo permanente de repartición de refugiados.

Tras horas de agitadas discusiones, los ministros solo se pusieron de acuerdo sobre la acogida de 40.000 personas, cifra adoptada en mayo pasado, muy lejos de los 120.000 actualmente en discusión. La cuestión de las cuotas fue postergado al 8 de octubre.

Los ministros también acordaron el envío de buques militares contra los traficantes. Los estados mayores de los 28 miembros de la UE deben reunirse mañana para estudiar las necesidades del operativo.

En las actuales condiciones, y aunque nadie quiera reconocerlo, ayer quedaron prácticamente paralizados en Europa los acuerdos de Schengen. El espacio Schengen entró en vigor en 1995 y actualmente agrupa a 22 de los 29 Estados de la Unión Europea (UE), más cuatro países exteriores: Islandia, Noruega, Suiza y Liechten- stein. Concretamente, el acuerdo suprime todo control fronterizo terrestre, marítimo o aéreo entre dos países miembros.

Cada Estado limítrofe con un país no miembro de Schengen (como Hungría con Serbia) está obligado a controlar las entradas por sus fronteras exteriores.

Los acuerdos de Schengen otorgan a sus miembros la posibilidad de restablecer el control en sus fronteras por un período de 24 meses como máximo, en caso de circunstancias excepcionales, como una amenaza grave para el orden público.

Pero todos son conscientes de que, sin un acuerdo general que permita hallar una solución duradera a la crisis migratoria, el espacio Schengen ocupará cada vez más el centro del debate..

UN EGIPCIO OFRECE COMPRAR ISLAS A GRECIA

El multimillonario egipcio Naguib Sawiris anunció ayer que negocia la compra de dos islas en Grecia para instalar a miles de refugiados que huyen de Siria y otras zonas en conflicto.

A principios de este mes, el multimillonario financiero había propuesto a Grecia e Italia comprarles una isla para acoger a migrantes. "Les proveeré de trabajo en la construcción de su «nuevo país»", indicó en su cuenta en la red social Twitter.

"Identifiqué dos islas en Grecia. Actualmente estoy en contacto con sus propietarios. Estamos dispuestos a negociar con estos últimos con la condición de que Grecia dé su autorización para acoger al mayor número posible de refugiados", agregó el magnate egipcio.

Sawiris además destacó que una de las islas se llamaría Aylan, en referencia al chico sirio ahogado en el mar y cuyo cadáver fue arrastrado hasta las arenas de una playa en Turquía, una tragedia expuesta en crudas imágenes que conmovieron al mundo.

Del editor: cómo sigue. La crisis humanitaria amenaza con concretar lo que no pudo lograr la debacle económica: volver a dividir a la Unión Europea.

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