Paul Kevin Curtis, arrestado como responsable del envío de sendas cartas venenosas dirigidas al presidente Barack Obama y al senador republicano Robert Wicker, es un personaje de compleja personalidad, imitador de Elvis Presley, que "creía haber descubierto una conspiración para vender partes del cuerpo humano en un mercado negro", según describió un diario de Mississippi.
El todavía sospechoso de enviar las cartas trabaja en una empresa de limpieza y solía actuar disfrazado de Elvis, animando fiestas en los poblados situados a lo largo de la frontera entre aquellos dos estados, dijo el diario local Northeast Mississippi Daily Journal. "Cuando crezca seré justo como Elvis y le compraré una mansión a mi madre, ese es mi objetivo desde que tengo seis años", había dicho Curtis en una entrevista con ese diario de 1999. Su familia guardaba decenas de videos de sus actuaciones en tributo a Elvis.
Casado y con un hijo, Curtis también es conocido por sus comportamientos erráticos y su afán por las teorías conspirativas, que empezó a divulgar después de haber trabajado en la morgue del hospital de Tupelo. "Estoy en la primera línea oculta de una guerra secreta", escribió el miércoles en su página de Facebook. Y precisó: "Una guerra que está generando miles de millones de dólares para organizaciones y gente corrupta y relacionada con la mafia (el mercado negro que cosecha huesos, tejidos, órganos y partes del cuerpo humano)." Algunos de sus vecinos y compañeros de trabajo lo describen como un hombre con desequilibrios.
En varios mensajes publicados en Internet, Curtis cierra sus cartas con una frase similar a la que aparece en las cartas enviadas a Obama y Wicker: "Soy KC y apruebo este mensaje" o "Soy Kevin Curtis y apruebo este informe". «

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