El G8 "se muestra" alineado a Daniel Scioli, tras el portazo de Cariglino

En medio las sospechas y versiones de más fugas del oficialismo que disparó la decisión del intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino de manifestar su respaldo a Eduardo Duhalde, el Gobernador bonaerense, Daniel Scioli para ahuyentar rumores programó este mediodía una puesta en escena junto al máximo representante de ese espacio y ahora socio político: Sergio Massa.
Nada oficial hasta último momento, todo fuera de la agenda pública. Pero el tigrense llegó hasta La Plata para participar de una reunión “de gestión” que, en realidad, no tiene directamente que ver con obras para su distrito, sino con anuncios para otro de los principales referentes del ex G8, Gilberto Alegre, alcalde de General Villegas.

La presencia de Sergio Massa en La Plata, donde se mostró junto a Scioli en una reunión junto a intendentes alineados con su figura, tiene, según admitió uno de los convidados a la reunión, un mensaje político antes que institucional: la idea es dejar en claro dónde está parado el armado que apuntaló, alguna vez, la candidatura a Gobernador del ex Jefe de Gabinete Nacional.

“Cariglino traicionó a Massa primero y ahora traiciona a Scioli: va a tomar de su propia medicina quedándose sólo, porque pese a sus especulaciones, ningún otro intendente se pasará al anti-kirchnerismo”, le dijo a INFOCIELO un alcalde de ese espacio.

La agitada jornada en la Gobernación bonaerense comenzó con las versiones que Massa se reuniría con Scioli, a 24 horas de la “bomba política” que representó la fuga de Cariglino hacia las huestes duhaldistas.

Con un alto grado de hermetismo en principio, finalmente los medios pudieron ver a Scioli y Massa juntos, aunque ninguno de los dos quiso hablar sobre el portazo que pegó Cariglino.

Pero la movida no terminó ahí. Según pudo saber INFOCIELO, otros miembros del ex G8 fueron convocados hoy a media mañana de “urgencia”, para mantener un encuentro con el gobernador. El intendente de Hurlingham, Luis Acuña; el intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre y el intendente de Escobar, Sandro Guzmán tuvieron que viajar rápidamente hacia La Plata para el encuentro con Scioli.

El hermetismo sobre la reunión con estos intendentes reinó desde un primer momento. Ante la blanqueada reunión con Massa y Alegre (del cual también participaron la ministra de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez y el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño), Scioli esperó impaciente la llegada de la comitiva de los otros tres ex G8, quienes esperaban su turno para reunirse con Massa y el gobernador.

En fila, comandados por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez; Guzmán, De la Torre y el ministro de Desarrollo, Baldomero Alvarez de Olivera aceleraron el paso hacia el despacho del gobernador, donde Scioli, Massa y Acuña ya los esperaban.

Desde ayer, las versiones y hasta palabras del propio Cariglino agitaron el tablero político bonaerense con la especulación de que no sólo habría un intendente que se fugue hacia el duhaldismo. Las sospechas generales cayeron en especial sobre Acuña y De la Torre, ambos con una relación distante y fría con la Casa Rosada.

La jugada de Scioli es no permitir más fugas y mostrar que los antes “díscolos” están alineados a su gestión y al oficialismo. Por ahora, los alcaldes del ex G8 dan la seguridad que no van a existir más deserciones. Las reuniones de hoy servirán para disipar esas dudas y mostrar que el caso Cariglino fue algo aislado.

Sin embargo, como dijeron del entorno de un alcalde del ex G8: “las suspicacias siempre están”.

Sucede que algunos jefes comunales del ex G8, si bien aseguran que no van a dar el portazo, también se sienten muy molestos con las colectoras que el kirchnerismo les pueda plantar en sus distritos. “Si no miden más de 15 puntos está bien, pero cuando pasan ese porcentaje no nos es conveniente”, dijo un intendente.

A menos de cuatro días para el cierre de la lista de candidatos, Scioli quiere evitar otra sorpresa y para eso convocó a Massa y a los alcaldes del ex G8. El panorama parece tranquilizador para la administración bonaerense y no se vislumbran más deserciones como las de Cariglino. Pero algo es cierto: existe en algunos de ellos un “malestar”, mínimo o medio, pero “malestar”, sobre todo en cuanto a las colectoras y al armado de las listas.

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