Muchas quejas en el nuevo barrio

Las más de 700 familias que desde la semana pasada habitan el barrio del Plan Federal Plurianual deben convivir, entre otras cuestiones, con el polvo que levantan las máquinas que realizan tareas en un barrio adyacente, la falta de micros o de colectivos escolares, y la lejanía de los centros sanitarios, establecimientos educativos y comedores escolares.
A estos condicionantes, los moradores de las viviendas IPAV deben sumarle la escasa presencia policial o una cantidad de efectivos insuficientes como para persuadir a los amigos de lo ajeno de que no hagan de las suyas en los flamantes domicilios.

En lo inmediato, y ante quejas elevadas a la comuna, se analiza un programa provisorio de riego de calles y realizar gestiones ante el Ministerio de Educación para que se asista a esa población escolar mediante unidades, como se hizo apenas se inauguró el barrio Santa María de La Pampa, aunque ese barrio lo entregaron con la escuela construida.

Para la circulación de las líneas de colectivos de pasajeros, previamente deberán abrirse las calles.

En cuanto a la asistencia alimentaria, el comedor municipal más próximo está ubicado en el barrio Río Atuel, a varias cuadras del nuevo emplazamiento habitacional.

Fallas y roturas.

También hay numerosos reclamos en cuanto a roturas en las viviendas, pérdidas de agua y otras fallas estructurales en las viviendas.

En algunas viviendas hay tanques de agua que tienen pérdidas, con el líquido cayendo hacia adentro y generando humedad en las paredes, y las empresas constructoras estarían demorando en atender estos reclamos. También roturas en las paredes (rajaduras, hundimientos), marcos de puertas doblados, veredas rotas o mal terminadas e instalaciones eléctricas mal hechas que dificultan la provisión de energía.

Las quejas también recaen sobre el servicio de provisión de agua potable. El intendente Torroba ya había advertido días atrás sobre las pérdidas en la red domiciliaria incluso antes de que se entregue el barrio. Esas pérdidas siguen, y se pueden ver en algunas calles verdaderos arroyos. Si a eso se le suma que algunos días la presión es mínima y no se pueden llenar los tanques, las inconvenientes aumentan.

Finalmente, también se ha escuchado la molestia de buena parte de los habitantes de la novel barriada por el estado de las calles: las ocasionales pasadas del regador no alcanzan, las arterias de tierra son un verdadero "talco", hay muchísimos pozos, nula parquización y los días de viento se hace imposible circular. De esto último fueron testigos los funcionarios municipales y provinciales que asistieron a la inauguración, ya que las ráfagas de esa jornada lo dejaron en evidencia.

Comentá la nota