Vete ya, fue la respuesta indignada de los manifestantes reunidos en El Cairo tras escuchar al mandatario. El clima político es de máxima tensión
El presidente Hosni Mubarak generó una ola de ira en las calles de Egipto luego de que en un discurso transmitido por televisión afirmó que no abandonará el poder aunque transferirá algunas funciones a su vicepresidente Omar Suleiman.
Los cientos de miles de manifestantes reunidos en la plaza Tahrir de El Cairo, que desde hace dos semanas vienen reclamando su renuncia reaccionaron con furia, y al grito de ¡Vete!, ¡Vete!
El general retirado de 82 años se mostró a sí mismo como un patriota que está supervisando la transición hasta las elecciones de septiembre y dijo que no puedo aceptar que se nos impongan cosas desde afuera, en respuesta a las presiones de Washington para que deje el poder.
Nunca me he sometido a presiones del exterior. He mantenido la paz por la seguridad de Egipto. Nunca busqué una popularidad falsa. Comprendo perfectamente la dificultad de la situación actual. Hay que poner a Egipto por encima de todo, remarcó.
Partiendo de su autoproclamada posición como padre de los ciudadanos y hijos de Egipto, hombres y mujeres, jóvenes de Egipto en la Plaza de Tahrir, Mubarak firmó que no voy a salir del país en este momento difícil y voy a apoyar a cualquiera que quiera apoyar a Egipto para conseguir nuestros objetivos en medio de una concordia nacional.
Pero sus palabras no convencieron a sus detractores que en el transcurso de los 20 minutos que duró el discurso agitaban sus zapatos en señal de consternación por la obstinación de Mubarak en no aceptar sus reclamos el tiempo que gritaban: Abajo, abajo, Hosni Mubarak!.
El parece no entender la magnitud de lo que está pasando en Egipto. En este punto no creo que sea suficiente, dijo Alanoud al-Sharek en el International Institute for Strategic Studies. El ha transferido la autoridad a Omar Suleiman pero de alguna manera ha mantenido su posición como gobernante, agregó.
Previamente, el alto mando militar tomó el control de la nación en lo que algunos calificaron como un golpe de Estado, después de dos semanas de protestas.
Las Fuerzas Armadas egipcias, al emitir lo que denominaron el Comunicado 1, anunciaron que estaban movilizándose para cuidar al país y las aspiraciones del pueblo. El Consejo Superior se reunió para intentar calmar la oleada de descontento que ha sacudido a Oriente Medio.
El egipcio Mohamed El Baradei advirtió ayer desde la sede de Naciones Unidos que Egipto explotará y que el país necesita ser salvado por las Fuerzas Armadas.
Egipto explotará. Fuerza Armada debe salvar al país ahora, escribió El Baradei, ex director de la agencia de control nuclear de la ONU, en un mensaje en el sitio Twitter (http://twitter.com/ElBaradei).
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se encontraba anoche reunido con su equipo de seguridad analizando los acontecimientos en Egipto, su principal aliado árabe en Medio Oriente.
Tres décadas
Hosni Mubarak llegó al poder en 1981 cuando un grupo islamista armado asesinó a tiros al mandatario Anwar Sadat durante un desfile militar y desde entonces ha gobernado su país con mano dura. En las elecciones parlamentarias de noviembre pasado el partido de Mubarak obtuvo el 90% de los escaños en el Parlamento, mientras la oposición islámica perdió sus 88 escaños.
No obstante, desde la caída del presidente tunecino Zine al-Abidine Ben Ali, que llevaba años en el poder y que desencadenó protestas en toda la región, manifestantes egipcios han salido a las calles para protestar por la subida de los precios, la pobreza, el desempleo y su régimen autoritario.

Comentá la nota