Dice que el partido es “como una gran familia”. Pero excluye a Solá y De Narváez.
En declaraciones radiales, el camionero reconoció que hay “divergencias” en el justicialismo porque “es muy amplio, es muy grande”, con “formas distintas de ver las cosas” entre algunos de sus dirigentes. Pero enseguida el gremialista completó su idea: “Vamos hacer el esfuerzo necesario para contener a todos los peronistas o, por lo menos, a la gran mayoría”.
Eso sí: desde el moyanismo rápido salieron a aclarar que a “esa gran familia” no pueden regresar todos los que hoy están afuera. “Felipe Solá después de todas las descalificaciones que hizo ya no puede volver. No es confiable ni para su propia familia”, adelantó un sindicalista cercano a Moyano. “Francisco de Narváez tampoco podría estar en el peronismo: tiene tanto de peronista como Moyano de astronauta”, agregó.
Kirchner era el titular del PJ. El gobernador Daniel Scioli es su vicepresidente y Moyano el vice segundo. El mismo día de la muerte del ex presidente, el camionero salió a plantear la “reestructuración” del partido.
Luego, referentes del moyanismo aclararon que en realidad se había referido a que era necesario cubrir el cargo que dejaba vacante Kirchner y que Scioli, segundo en la estructura partidaria, debía ascender “temporalmente” a la titularidad del partido. “El partido debe funcionar así como está. Con el correr del tiempo, cuando sepamos que piensa la Presidenta, se verá quién debe ser su presidente”, dijo ayer a Clarín un dirigente del núcleo duro del moyanismo.
De acuerdo a ese dirigente, Moyano no ambiciona quedarse con la presidencia del PJ nacional: “Moyano ya tiene el PJ de la provincia y tiene que lidiar con los intendentes. Además, él no es un trepador”.
Pero en el peronismo hay muchos que no comparten esa visión amable del camionero. Es más: varios dirigentes de peso, como gobernadores e intendentes, lo resisten porque entienden que Moyano “se quiere quedar con todo”.
Varios intendentes del conurbano pretendieron, hace unas semanas, frenar el desembarco del jefe de la CGT en la presidencia del PJ bonaerense, en reemplazo del convaleciente Alberto Balestrini. Pero sorpresivamente, Scioli bendijo la llegada del camionero y Moyano pudo quedarse nomás con la titularidad del partido en la provincia.
El gobernador y el camionero fueron hasta ahora aliados vitales del Gobierno. Y la relación entre ambos es ambivalente y desconfiada. Un ejemplo: aunque Scioli lo respaldó para su llegada a la presidencia del PJ de la provincia, días después el sindicalista dijo que no veía que el gobernador tuviera “posibilidades” de ser candidato a presidente.
Según rumores, en la noche del miércoles -es decir, la anterior a su muerte- Moyano discutió con Kirchner por teléfono por el faltazo de consejeros en una reunión del PJ bonaerense. Cerca del camionero desmintieron ese pelea y calificaron a la versión de “canallada”.





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