Desesperado por mostrar una medida exitosa, el secretario de Comercio quiere que los banqueros vendan sus activos que cotizan en el exterior e ingresen dólares al Baade, que hasta ahora sólo recaudó U$D 15 millones. Pero la operación podría significarles pérdidas de hasta el 40 por ciento y la descapitalización de la institución, por lo que deberían responder ante sus inversores.
El secretario de Comercio Interior empezó ahora a presionar sobre directores de bancos, amenazándolos con revelar informes reservados sobre ellos si no venden sus bonos que cotizan en el exterior y traen los dólares para invertir en una herramienta de su creación: el bono energético que debutó junto a los Cedines.
Se trata de un manotazo de ahogado de Moreno para salvar el blanqueo de capitales, uno de los reveses más grandes en las políticas que implementó. En los dos meses desde su estreno, se suscribieron 153 millones de dólares, de los cuales sólo 50 quedaron en manos del gobierno.
Sin embargo, el escándalo fue aún más estrepitoso para el caso de los Baade, el bono dedicado a financiar el desarrollo energético y de infraestructura, que apenas logró juntar 15 millones de dólares.
Por eso ahora Moreno busca que los banqueros den un nuevo impulso a este bono con dólares que podrían conseguir vendiendo los activos que cotizan en el exterior y repatriándolos.
De hecho, el poco dinero que ingresó a este bono llegó a partir de presiones iniciales del secretario sobre los bancos, que, en un comienzo, accedieron a suscribir como un mecanismo para evitar castigos de Moreno.
Pero los fondos que recaudó el Baade se frenaron en los 15 millones de dólares. El 4 por ciento de retorno semestral en dólares que el bono ofrece no fue los suficientemente atractivo para que inversores decidieran legitimar sus dólares negros ante el fisco.
Enterado entonces del fracaso del blanqueo, Moreno ahora presiona directamente a los banqueros para que vendan bonos que cotizan en el exterior y vuelquen esos fondos al Baade. Sucede que la operatoria de la venta, el reingreso al país de los fondos y la compra de Baade les dejaría una pérdida total de entre el 20 al 40 por ciento.
Por esto, los directores corren el riesgo de que al desprenderse de estos activos puedan llevar al banco a una descapitalización, por la cual tendrían que rendir cuentas -hasta penalmente- frente a sus inversores.
“Si los bancos tienen en sus activos títulos de un valor superior los Baade que van a comprar, van a tener que reflejar la diferencia, porque disminuye la cifra de su activo y el patrimonio neto”, aseguró a LPO Jorge Todesca, economista de la consultora Finosport.
Para Todesca, lo más probable es que “ni los bancos extranjeros acepten hacer esta operación, ni tampoco los bancos nacionales, donde hay accionistas minoristas”.



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