El ex funcionario de Scioli y Macri ya tuvieron varias reuniones. La negociación es parte de un amplio acuerdo político. El jefe de Gobierno definirá cuando vuelva de vacaciones.
Hace pocas semanas se vio entrar a Montoya en las oficinas de Bolivar 1, la Jefatura de Gobierno porteño. Charló con el jefe de Gobierno y sus asesores de mayor confianza, se convidaron anécdotas, ensayaron sobre los resultados de las próximas elecciones, se dieron la mano y se despidieron. "Lo único que falta es que Mauricio se decida y lo llame porque Santiago está convencido de que Macri significa un aire nuevo y fresco para la política", explican en el círculo íntimo de Montoya.
"Los dos tienen ganas de avanzar con un acuerdo, pero todavía no hay nada cerrado", advierte una fuente del Gobierno porteño, que estima que el equipo del ex recaudador bonaerense podría significar una gran noticia para desahogar las finanzas de la Ciudad al ayudar a reducir el nivel de evasión fiscal porteña, tal como lo hizo en Provincia.
Desde la Dirección de Rentas porteña explican que cuando Macri llegó a la gestión a fines de 2007, el carácter anárquico en los operativos de control y la falta de políticas estructurales derivaron en que la Ciudad se pierda el 40% de la recaudación impositiva por evasión en concepto de ingresos brutos, impuesto que representa el 65% de todos los ingresos propios de la Comuna.
Luego de implementar una política recaudatoria un poco más estricta aseguran haber logrado reducir la evasión al 32%, pero hasta los propios funcionarios de Macri reconocen que la evasión no debería ser mayor al 25%. Y ese siete por ciento de diferencia no es menor: significa que todos los años el Gobierno se pierde casi 300 millones por la ineficiencia en las políticas recaudatorias.
Un especialista como Montoya, con un amplio equipo de técnicos que hoy asesora a municipios como Pilar o Tigre e incluso a varios gobernadores, podría ser una bisagra para la recaudación porteña.
"Estamos al tanto de que hubo reuniones con Montoya, pero la Ciudad no es como la Provincia, si acá hubiéramos hecho el 5% de lo que él hizo allá, ya hubiéramos saltado por el aire", compara un importante funcionario de Rentas de la Ciudad que quiere mostrar que la persecución a los evasores porteños es más compleja que en tierra bonaerense.
Sus técnicos son codiciados. Según fuentes cercanas al ex sabueso impositivo de Scioli, hace pocos meses algunos de sus especialistas en temas fiscales fueron convocados –sin su consentimiento, claro– por el Gobierno porteño para aceitar la recaudación de Rentas. Cuando se enteró, Montoya paró la pelota y les aclaró que no podían cerrar con Macri antes de que se selle el acuerdo entre ellos. Los técnicos quedaron a la espera de novedades.
Algunas versiones sostienen que hace unas semanas estaba cocinado el desembarco de Montoya en la Ciudad, pero la noticia fue mal recibida por Carlos Walter, el actual recaudador –que debía ponerse a sus órdenes–, y logró operar con su padrino político, el ministro de Economía porteño Néstor Grindetti, una marcha atrás de la decisión.
Dentro del PRO reconocen que hasta hace pocas semanas hubo reuniones entre ambos, pero tratan de bajarle los decibeles de un inminente acuerdo. "A pesar de las diferencias políticas, tenemos mucho respeto por Montoya y sobre todo para trabajar en conjunto, pero todavía no hay un proyecto concreto. Vamos a seguir hablando con él como con muchos otros políticos", explica Jorge Macri, encargado del armado nacional del macrismo.



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