Socióloga, escritora, investigadora asociada del Conicet, docente titular en la Universidad Nacional de La Plata, fue conferencista de las XI Jornadas de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la Unju.
Dirijo el Grupo de Estudios Críticos del Desarrollo en Argentina y formo parte del grupo de Alternativas al Desarrollo que venimos haciendo investigaciones y publicando en común en distintos países de América Latina. En mi conferencia planteo en términos de marco cuál es el momento que está viviendo la Argentina y América Latina, lo que yo caracterizo como Consenso de los Commodities (de commodity, se refiere originalmente a materias primas a granel), que quiere decir que hemos pasado en los últimos 15 años del consenso de Washington centrado en la valorización financiera al consenso de los commodities, un modelo de acumulación centrado en la exportación masiva a los países más poderosos. Me interesa analizar más allá del lenguaje, de las ventajas comparativas, del boom de los precios de los commodities cuál es la contracara de este proceso. Yo defino este proceso como un modelo acelerado de acumulación que tiene como contracara la desposesión acelerada de bienes comunes, de tierras, de territorios, y de derechos humanos.
-¿Lo analiza a través de las leyes vigentes en ese sentido?
El consenso de los commodities tiene diferentes dimensiones no sólo económicos sino políticos, ideológicos, y culturales. A mí me interesa analizar inherente al mismo, que es el grado de conflictividad abierto por el mismo. Por ejemplo si uno analiza a nivel latinoamericano, cuando hay una explosión de los conflictos alrededor de la megaminería. Hay conflictos relacionados con la expansión de la frontera sojera, con la explotación de hidrocarburos, y ahora en poco tiempo vinculados al fracking (técnica de fractura hidráulica de extracción de petróleo). En ese sentido quiero poner de relieve por un lado la violación de derechos colectivos de los pueblos originarios que se está llevando a cabo en toda América Latina, y muy particularmente en Argentina, estamos en una provincia en que esto se da con claridad. Por otro lado la situación de exposición y de criminalización, el movimiento de resistencia de la mega minería se desarrolla en pequeñas y grandes localidades. Entonces me interesa subrayar es esta dimensión que tiene que ver no con la sustentabilidad desde el punto de vista económico sino con la insustentabilidad ambiental pero también democrática.
-¿En ese marco analiza también la formación de organizaciones sociales, y la afinidad que está formando con algunos países que tienen en común su identidad y la crítica?
Desde mi perspectiva el concepto del consenso de los commodities abrió una brecha en el pensamiento crítico, y también en el interior de las organizaciones populares. Esto porque esta política no solamente la llevan a cabo los gobiernos liberales y conservadores sino también los llamados gobiernos progresistas. Por supuesto que hay matices, no es lo mismo los gobiernos neoliberales que Argentina o Uruguay. La Bolivia de Evo Morales es un proceso que ha vivido cambios desde el punto de vista políticos muy importantes. Pero creo que una de las cuestiones a subrayar es esta brecha en el pensamiento crítico. En los 90’ todos criticábamos el consenso de Washington, a la hora de hoy para muchos que se identifican con el pensamiento progresista, el consenso de los commodities, es en su contraparte que es la desposesión, la violación de derechos humanos, es un punto ciego.
-¿Cree que puede llegar a avanzar esta visión crítica?
Las resistencias avanzan en toda América Latina pero también las empresas trasnacionales en asociación con los gobiernos. Mire el caso de Jujuy o de Salta, con la minería del litio, ¿qué tipo de consultas se han hecho a las comunidades originarias? ninguna, y eso es incumplimiento no sólo con las normativas internacionales sino nacionales constitucionales y provinciales. Hay una serie de conflictos que tienen muy poca visibilidad a nivel nacional pero que a nivel regional tienen un fuerte impacto, y muestran sin ninguna duda la violación de derechos humanos.

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