El cuerpo Roberto Baudrand, hallado el martes en su departamento de la capital isleña, abre un enigma para el gobierno de Santiago. La diplomacia chilena dijo que varios cubanos que trabajan para la firma que gerenciaba el chileno están detendidos.
El deceso de Baudrand, cuyo cuerpo fue encontrado el martes en su apartamento habanero, de hecho sucedió cuando el empresario era investigado por la Fiscalía General de Cuba, bajo cargos desconocidos, como explicó hoy el canciller chileno, Alfredo Moreno.
El jefe de la diplomacia chilena confirmó además que un número indeterminado de cubanos que trabajaban para la firma que gerenciaba Baudrand, Río Zaza, están bajo arresto desde hace tiempo. "Sí hay personas cubanas que han sido detenidas".
Moreno, tras revelar varios diálogos con las autoridades diplomáticas y policiales cubanas, admitió que aún no hay versión de qué está sucediendo en la isla en este caso, de qué supuestos hechos de corrupción son investigados. "No hemos recibido esa información".
El caso apunta a supuestos actos irregulares del dueño de Río Zaza, el empresario chileno Max Marambio, un ex teniente coronel de las tropas especiales de Cuba, sindicado por años como uno de los hombres que administra vía empresas dineros del Estado cubano y de los hermanos Fidel y Raúl Castro. "Idioteces", replicó él alguna vez.
Marambio, quien hoy destacó la calidad "excepcional" de Baudrand y entregó condolencias a su familia en un comunicado, trabajaba en su país también con algunos ex diplomáticos cubanos, uno de los cuales al menos no regresó de su último viaje a Cuba este año.
Pero los sucesos pusieron en evidencia además la trama de lealtades y traiciones que atraviesa a miembros de la elite de ambos países, factor que no está ausente en la lectura de los hechos.
El propio Marambio es apuntado en Cuba como uno de los miembros de las tropas especiales cubanas que aportó evidencia para culpar y sentenciar en 1989 por narcotráfico a tres oficiales de ese grupo de elite: los gemelos Patricio y Antonio de la Guardia, además del general Armando Ochoa, "héroe" de la Revolución.
Patricia de la Guardia recibió una condena de 30 años. Su hermano y Ochoa, la muerte. La historia puso hoy a Marambio cerca del banquillo de los acusados.
Pero hay más. Los líderes del actual gobierno chileno, que deberán encabezar las gestiones por el caso, han acusado por años a Cuba de esconder en su territorio al ex yerno chileno de Raúl Castro, Juan Gutiérrez Fischmann, apodado el "Chele".
Gutiérrez es buscado por la Justicia chilena por su participación en 1991 en el asesinato del senador Jaime Guzmán, ideólogo de la dictadura de Augusto Pinochet y de su actual Constitución, y líder fundacional de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), principal partido de Chile.
Fidel Castro en persona negó al actual ministro de Educación chileno, Joaquín Lavín, que el "Chele" estuviera en Cuba, en una reunión privada en una de las casas del líder cubano en 1999. Pero en la UDI no le creyeron.
¿Se vincularán ahora ambos casos? Imposible saberlo.
Pero en Chile, ex oficiales chilenos del Ejército cubano aseguran que la investigación no debe ser una improvisación de las autoridades cubanas y que los días de Marambio como hombre de confianza acabaron.
Uno de ellos, que combatió en Centroamérica, dijo a dpa que "en Cuba ningún extranjero es de absoluta confianza", ni siquiera Marambio que realizó operaciones encubiertas para La Habana en Angola, Palestina y el Líbano, así como Centroamérica y Europa.
Pero por ahora todo es intriga y la siguiente pelea será probablemente la autopsia de fallecido Baudrand. Las autoridades cubanas harán una y las chilenas harán otra, si la familia del occiso lo acepta.
En el medio, Marambio tal vez intente reconstruir las confianzas con los líderes cubanos, los mismos que el año pasado le dieron su apoyo para que impulsara en Chile la candidatura presidencial del diputado Marco Enríquez-Ominami, de quien era financista y jefe de campaña.
Militares reivindican la guerra sucia en Uruguay
Un grupo de militares retirados de Uruguay reivindicó ayer la dictadura que gobernó el país entre 1973 y 1985 y sostuvo que "la guerra continúa debido a que nunca se alcanzó un acuerdo de paz".El vocero de ese grupo fue el general retirado del ejército Manuel Fernández, quien habló en un acto en el que se recordó a soldados muertos por la guerrilla del Movimiento de Liberación "Tupamaros" el 14 de abril de 1972.
Fernández argumentó que las fuerzas armadas se vieron obligadas a actuar en aquellos tumultuosos años debido a lo que calificó como "un ataque del comunismo internacional" al sistema democrático uruguayo.
Acusó a "muchos de quienes actualmente ocupan cargos en el Poder Ejecutivo" como responsables de "perpetrar ese ataque" y aunque uno de ellos es el actual presidente del país, José Mujica, Fernández tuvo algunas palabras conciliadoras.
Dijo que el hecho de que Mujica haya llegado al poder por vía democrática y no por intermedio de la lucha armada abre la posibilidad de una eventual reconciliación, algo que también pregona Mujica, aunque sin éxito hasta ahora.
Los militares retirados realizaron ayer un acto público del que participaron, además de Fernández, otras figuras de aquel gobierno de facto y el ex presidente Julio María Sanguinetti, que gobernó democráticamente entre 1985 y 1990 y después entre 1995 y 2000.





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