Las perforaciones y el tendido de caños se construyeron hace dos años, pero no funcionan. La obra costó casi 2 millones de pesos. ¿Por qué nunca se inauguró?
La obra fue licitada en 2009 y finalizada en 2011. La red sólo funcionó 15 días en carácter de prueba, hasta que las bombas se apagaron, sin mayores explicaciones. A dos años de su finalización la población de Udaondo se pregunta por qué razón se demora la puesta en marcha de un sistema de infraestructura básica, sobre todo teniendo en cuenta que el agua de la Escuela 9 y alrededores se encuentra contaminada.
LOS PRIMEROS PASOS
En septiembre de 2009 el entonces intendente Gustavo Arrieta, la jefa de Gabinete Marisa Fassi y el titular del Servicio Provincial de Agua Potable y Saneamiento Rural (SPAR) Juan María Viñales, brindaron una conferencia de prensa para anunciar las inversiones enmarcadas en el programa nacional del Bicentenario y el programa provincial Cuidar. El anuncio incluía la construcción de bombas y redes en Udaondo, Vicente Casares y Los Campitos.
“Lamentablemente muchas poblaciones han sido ignoradas por años. La desaparición del ferrocarril, la falta de transporte, la ausencia de oportunidades, ha hecho que esos pueblos se vayan achicando, pero también por la falta de servicios básicos como el agua potable”, admitió Viñales en aquella memorable jornada de anuncios. Luego agregó: “Si podemos llevar agua potable a esas localidades y darle una mejor calidad de vida, seguramente esos habitantes van a tener un motivo para quedarse y para concretar su sueño en su localidad".
La obra fue adjudicada a la empresa ARR-CA SRL con domicilio en Villa Elisa, partido de La Plata. El plan de trabajo incluía el tendido de 8075 metros de cañerías, pozos de extracción, bombas centrífugas, tanque cisterna de 30 m3, torre metálica de 12 metros, conexiones en los accesos a cada domicilio, llaves, medidores, comandos eléctricos y bombas dosificadoras de cloro.
Transcurrían los últimos meses de 2011. Un día los vecinos descubrieron que el sistema empezaba a funcionar al punto de que varias familias comenzaron a utilizar el agua de la red, pero a los pocos días el fluido se cortó misteriosamente.
ABANICO DE VERSIONES
El 2 de agosto de este año el corresponsal de El Ciudadano en La Plata le envió un mail al área de comunicaciones del SPAR para saber por qué el sistema de agua potable de Gobernador Udaondo se encontraba inactivo.
“La construcción de la planta que proveerá agua potable está terminada y será inaugurada próximamente” fue la escueta respuesta dio el organismo, abundando luego en detalles sobre la campaña realizada por Viñales en los pueblos rurales de la Provincia. Pero nada se explicaba sobre los motivos de la demora ni la fecha de la inauguración.
El miércoles pasado, en horas de la tarde, El Ciudadano recorrió el poblado, tratando de encontrar alguna respuesta al interrogante. Era un día de calor intenso, que predisponía a la siesta.
“Lo que yo escuché es que los caños perdían. Aparentemente hay una pérdida grande cerca del Destacamento”, contó el vecino José Bordón, haciendo una pausa en su tarea de desmalezamiento en una quinta que cuida cerca de la capilla.
Bajo las sombras de los árboles que rodean su casa, Carlos Agustini ensayó una respuesta diferente. “Lo que a mí me dijeron es que para hacer funcionar la red tiene que haber una persona especializada en eso, y aparentemente todavía no la designaron”. Agustini se mudó desde el campo hace un año, para poder brindarle educación secundaria a su hija. “Cuando compré, la red ya estaba hecha, pero nunca funcionó”.
Jorge y Paula, empleados en la planta de los Mayol, caminaban hacia su casa cuando se cruzaron con el cronista de este diario. “Nosotros tuvimos agua durante unos días, incluso la tomamos, pero después se cortó y nunca más se informó del tema. Lo que escuchamos después es que aparentemente el agua estaba contaminada. Otra cosa que se dijo en el pueblo es que la corriente eléctrica no tenía potencia suficiente para que funcionaran las bombas”, relató la pareja. “Es una lástima que esté todo hecho y que no lo podamos aprovechar”.
La directora de la escuela primaria, Beatriz Iraola, sumó nuevos ingredientes al enigma. “Lo que sé del tema es que la red tenía pérdidas, porque algunas zanjas se inundaron. También se dice que el agua estaba contaminada, lo que no me extrañaría, porque hay gente que en el centro del pueblo hizo un pozo de 40 metros y el agua le salió de mala calidad. Pero supongo que habrán hecho estudios antes de hacer los pozos donde los hicieron”. Y tras confirmar que el agua de su escuela no es apta para consumo humano, informó que el Consejo Escolar provee bidones de agua mineralizada.
La gente de Udaondo daba por hecho que la planta sería inaugurada el 6 de octubre, cuando se hizo la fiesta del aniversario del pueblo, con la presencia de la intendenta Marisa Fassi. Contrariando todos los pronósticos, la mandataria no dijo una palabra del agua, y sólo se limitó a entregar un subsidio para la Sociedad de Fomento. Si con la necesidad de sumar aplausos en vísperas de las elecciones no aprovecharon para cortar las cintas, algo grave debe estar pasando, pensaron algunos.
El Ciudadano trasladó las mismas preguntas a la empresa ARR-CA, cuyos directivos se mostraron sorprendidos al enterarse de que la red de Udaondo se encuentra fuera de servicio. Por la misma época fueron beneficiados con una licitación similar en colonia Iriarte, partido de General Pinto, un pueblito de 300 habitantes cuyos pobladores ya reciben agua desde hace más de un año.
Uno de los ingenieros de ARR-CA negó que la obra de Udaondo tenga problemas de construcción. “Puede ser que los vecinos manejen distintas versiones, pero nosotros cumplimos con el contrato y le entregamos la obra al SPAR en perfecto funcionamiento, tal como marcaba el pliego. No sabemos por qué no se inauguró. Es una respuesta que tiene que dar la gerencia del SPAR”.
Mientras tanto, Udaondo recibe un flujo cada vez más visible de nuevos residentes. Los terrenos que hace 5 años costaban 7 mil pesos el año pasado treparon a 25.000 y hoy en día no se consiguen por menos de 75.000. La tranquilidad y la promesa de nuevos servicios incrementaron el valor de la tierra. Pero la realidad es que Udaondo sigue igual que hace una década, sin agua, sin asfalto y sin nuevos servicios.



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