“No importa que en las últimas elecciones con el intendente hayamos ido en boletas diferentes”. Con esa frase Vidal resumió que no hay “hijos y entenados”, que todos tienen las mismas posibilidades siempre y cuando aprovechen su momento.
Bali Bucca tuvo la sagacidad para poder conseguir de todos algo. En tiempos de los Kirchner en el poder trajo a Bolívar obra pública inimaginada, imposible de ejecutar en 4 años, por la cantidad y los tiempos de obra.
Para muchos, el fin de los Kirchner en el poder era el fin de las obras para Bolívar. Error, con la misma sagacidad, Bucca fue a golpear las puertas que prometió golpear cuando asumió su segundo mandato, y mal no le fue.
Es cierto que se le alinearon algunos planetas, como Manuel Mosca, por ejemplo; pero consiguió tener a la gobernadora en Bolívar, inaugurando una obra y apostando a seguir trabajando juntos.
Durante muchos años Bolívar se privó de obras porque no pertenecía al mismo color político de Provincia y Nación. Bienvenidas las palabras de Vidal, sin hacer diferencias, y bienvenida la apertura del intendente para trabajar con todos, sin banderías políticas, con una sola camiseta, la de Bolívar.


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