Otra semana termina con los efectos trágicos de las inundaciones nuevamente en el centro de escena; con avances concretos como la creación de una Comisión Investigadora sobre el hecho, con epicentro en el Concejo Deliberante. Como se informó, la iniciativa pedida en la apertura de sesiones por el jefe comunal Pablo Bruera se terminó materializando y este viernes comenzó a funcionar, pero a la vez desnudó un entramado de dificultades que por estos días vive el oficialismo municipal puertas adentro.
En el bruerismo, las tratativas para llevar la iniciativa del intendente al Concejo dejó expuesto un entramado de inconvenientes y cortocircuitos internos alimentados por rumores de pasillos sobre rupturas en el bloque que comanda Valeria Amendolara –quizá una de las ediles menos perjudicadas en materia de imagen después de la tormenta- y desmentidas oficiales.
¿Era Santiago?
Se sabe, la relación en el Ejecutivo con el jefe de Gabinete Santiago Martorelli quedó resentida después de que el funcionario, devenido en artífice en las sombras de buena parte de la comunicación oficialista, saliera a confirmar públicamente que Bruera se encontraba en la ciudad –y no en Brasil- durante la noche del martes trágico, lo que sumado a cuestionamientos internos por “el escaso grado de operatividad” que desplegó la dependencia a su cargo en cuanto a la ayuda en los barrios, dejaron al ex Movimiento Evita en una posición incómoda. Puntualmente los rumores de pasillo indican que el diputado Gabriel Bruera le habría “soltado la mano”.
El hecho podría tener implicancias directas en la composición parlamentaria del oficialismo en el Concejo –que tiene 11 ediles propios- y también trascendió sobre posibles rupturas de las ediles que le responden: Lorena Riesgo –a punto de entrar en Licencia por embarazo- y Silvana Soria.
¿Y el señor de los edificios?
En el orden de las responsabilidades sobre los hechos del martes de la inundación, esa fue una de las preguntas que se hicieron muchos miembros del denominado “microclima” político en la ciudad. Claro está, la sugestiva pregunta estaba orientada al paradero del ex secretario de Gestión Pública y ahora Secretario General municipal, Jorge Campanaro, señalado como uno de los arquitectos del nuevo Código de Ordenamiento Urbano (COU) en vigencia y reconocido empresario del rubro construcción; hombre clave del multimedios El Día en el Palacio Municipal de calle 12.
Ese dice que, “por órdenes de arriba”, el funcionario se mostró al menos dos veces en público –primero durante la primera jornada del Foro de Reconstrucción convocado por Bruera y después en la apertura de sesiones del Concejo-, pero en realidad, como el avestruz, “hubiera preferido meter la cabeza en un hueco en la tierra”.
“¿Hay Equipo?” y marche una banca 25
En ese mismo orden, en el Concejo se hicieron eco del malestar en los barrios por la “inacción municipal” y otro de los apuntados fue el titular del cuerpo, Javier Pacharotti, quien negando que la Intendencia estuviera a su cargo durante la ausencia de Bruera, salió a remendar su investidura y defenderse de cuestionamientos –tal como se vio reflejado durante la primera sesión del año en el recinto-.
Una de las quejas fue orientada a la no utilización de la Banca 25, un mecanismo legislativo fogoneado por la misma presidencia del cuerpo para “dar transparencia” al funcionamiento parlamentario y dotar de un perfil “participativo y social” al HCD, con la inclusión, como concejal eventual, de cualquier ciudadano de la capital bonaerense. “¿No les parece extraño lo poco que se usó esa herramienta el año pasado?”, se oyó decir. “Con esto de la inundación esperemos al menos ver a algún vecino elevar sus quejas en el recinto, porque ahora problemas sobran”.
“Pacharotti dice que se investigará en el Concejo Deliberante la tragedia de nuesta ciudad. Lo que debería hacer es pedir perdón y ponerse a disposición de la justicia junto a Bruera. Decenas de resoluciones, pedidos de informes e interpelaciones a funcionarios fueron cajoneadas por él y su bloque. Es tan culpable como Bruera”, manifestó, por su parte durante la semana el ex edil de orientación radical que representó a la Coalición Cívica Pablo “Colo” Pérez, quien denunciara el gasto desmedido de la Comuna en recitales y shows días antes de las inundaciones y a diferencia de otros referentes de la oposición que se dedicaron a cuestionar desde un sillón, tuvo una activa participación en la localidad de Tolosa la semana posterior a la inundación.
El hecho es que el reclamo en tono de duda del ex edil, resume de algún modo el pensamiento que predomina tanto en observadores políticos locales como en algunos ediles de la oposición. De hecho sólo algunos colaboraron con el bruerismo respaldando con sus votos la creación de la Comisión Investigadora. Fue el caso de José Arteaga, Julio Irurueta, Guillermo Renna y Jacinta Tritten.
La guerra de los Julios
En el orden partidario y electoral, y como viene siendo reflejado desde hace al menos un año en este portal, volvieron a correr las sospechas sobre la autoproclamada unidad que en La Plata sostienen los referentes del PRO.
Dirigentes de ese espacio, en estricto off, aseguran que existen “fisuras” entre el edil Julio Irurueta y su par en la cámara baja, el diputado Julio Garro. “A pesar de que en público lo defiende a capa y espada, cuando se apagan las cámaras, grabadores y escasean los testigos cuestiona en varios aspectos a su “superior” en la ciudad”, dijo a este portal un allegado al espacio macrista.
Todo indicaría que el concejal aspira a desembocar a toda costa en una lista para ganar una banca en Diputados y la sola presencia política del ex presidente de La Plata Fútbol Club le significa un obstáculo por tener idénticas aspiraciones ya que a ambos se les vence el mandato.
¿Será por eso que a veces “se corta solo” y hace uso de su línea directa con algunos operadores políticos de primera línea en Capital Federal, práctica que tuvo su auge cuando el año pasado, Garro fue cuestionado por algunos peronistas dentro del macrismo como apoderado del PRO en Provincia?, fue una de las preguntas que sonó con fuerza en el anexo de la Cámara de Diputados, no muy lejos del despacho del referente Pro.









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