La seguidilla de representantes de la oposición que transitaron los pasillos de la Gobernación se desayunaron, cada uno a su turno, con una grata sorpresa –que aplaudieron- la presencia de casi todo el gabinete, pero que, sin embargo, puso en evidencia una sugestiva ausencia que otros tantos cuestionaron: la del Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, una de las áreas más sensibles de la administración provincial, Carlos Stornelli.
Para suplir a Stornelli, Scioli sentó a la mesa del diálogo con la oposición a Juan Carlos Paggi, el Jefe de la Policía bonaerense. Fue Paggi además la voz de la preocupación por ese y otros hechos violentos que –admitió- recrudecieron en los últimos días. La mayoría de los políticos que pasó por la gobernación agradeció la presencia del uniformado y hasta elogiaron su predisposición para compartir las estadísticas y explicar el plan en marcha para prevenir el delito. Varios de ellos, no obstante, reconocieron que hubiesen preferido tener en la mesa a un par político, el responsable civil de la principal fuerza de seguridad del país. De vacaciones, en medio del diálogo.



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