Milán celebra un ballottage crucial para Berlusconi

Una derrota en su feudo sería un duro golpe para la estabilidad del gobierno del Cavaliere

ROMA.- ¿Berlusconi cae en Milán? Es la pregunta que se hace todo el mundo en Italia, que mira con expectativa el crucial ballottage que se celebrará hoy y mañana para elegir el alcalde de la capital financiera del país, en el que podría perder la candidata de derecha, Letizia Moratti, algo que podría complicar la estabilidad del gobierno del premier.

En lo que fue un virtual shock, en las elecciones municipales de hace dos semanas el candidato de centroizquierda, Giuliano Pisapia, derrotó a Moratti, la actual alcaldesa de Milán, feudo de Berlusconi, con el 48% de los votos contra el 41,6%.

La victoria de Pisapia, que nadie esperaba, exaltó como nunca a la oposición de centroizquierda, que espera mañana, una vez cerradas las urnas, volver a dar el batacazo en Milán, y abrir así una nueva etapa política, marcada por el ocaso definitivo del Cavaliere .

Si antes de la primera vuelta el mismo Berlusconi, de 74 años, había hecho de todo para convertir a estas elecciones municipales parciales italianas en un virtual referendo sobre su persona y sobre su gobierno, esta vez las cosas cambiaron.

Consciente de que, como muchos de sus socios temen, podría perder en Milán, anteayer, al cerrar la campaña en Nápoles, Berlusconi abrió el paraguas. "No habrá ninguna crisis de gobierno en caso de derrota electoral", dijo, al reconocer que se juega su futuro político y que podrían venir tiempos muy difíciles.

Si pierde en Milán, de hecho, el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) -ya debilitado por su ruptura con el ex socio Gianfranco Fini- sufrirá un tsunami interno. Todo el mundo se replanteará el liderazgo de Berlusconi, una figura que domina la política italiana desde 1994 y cuya popularidad cayó en picada, desgastada por sus escándalos judiciales y sexuales.

Además, la Liga Norte, hasta ahora socia fiel del PDL, también le pasaría factura, creando así escenarios de los más turbulentos, que podrían incluir una crisis de gobierno y elecciones anticipadas, como exigirá la oposición si realmente Milán, que desde hace 18 años está en manos de la derecha, cae.

Estilo agresivo

Fiel reflejo de una situación muy tensa, en los últimos días de campaña Berlusconi no dudó en seguir con un estilo agresivo para captar votos. Amén de copar todos los espacios televisivos y radiales posibles -tanto que canales de la RAI como de Mediaset, de su propiedad, fueron multados por transgredir las reglas-, aseguró: "No tienen cerebro los que votan por la izquierda en Milán o en Nápoles".

Hace unos días, además, creó gran revuelo al quejarse ante Barack Obama, en plena reunión del G-8 en Deauville, "por la dictadura de jueces de izquierda" que, según él, reina en Italia.

Si en Milán la derecha podría perder uno de sus principales bastiones, también en Nápoles, en manos de la centroizquierda desde hace 18 años, podría haber sorpresas. La gran pregunta es quién ganará el ballottage, entre el candidato del PDL, Gianni Lettieri, que hace dos semanas ganó con el 38,5%, y el ex juez Luigi De Magistris, que logró un inesperado 27,5 por ciento.

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