Por Marcelo Aguaysol
La pauta de recaudación provincial prevista en el Presupuesto 2015, el último año de mandato del gobernador José Alperovich, presagia que el año que se avecina será de ajuste, aún tomando en cuenta de que se trata de un período de elecciones generalizadas. La inflación justifica gran parte del incremento de los ingresos impositivos provinciales que, en general, el año que viene subirán un 24%.
La baja de la actividad se evidencia en la proyección de cobro del impuesto a los Ingresos Brutos, el de mayor peso en la torta recaudatoria: sólo crecerá un 22% en la comparación interanual, lo que marca que el efecto de la recesión seguirá golpeando a todas las actividades productivas tucumanas. La provincia prevé recaudar $ 5.340 millones por Ingresos Brutos, sobre un total de $ 6.981 millones para 2015, es decir, de ese tributo depende el 76% de ese 30% de autonomía financiera que Tucumán tiene respecto de la Casa Rosada. El otro 70% corresponde al dinero coparticipado por la Nación. Tan inquietante como lo anteriormente mencionado es la evolución de Salud Pública, que tan sólo se expandirá un 12%. En buen romance, esto presagia que el sector privado no tiene previsto expandir su dotación de personal. El último dato disponible sobre la situación del empleo en el sector privado dio cuenta de que, al segundo trimestre de este año, en Tucumán se perdieron 8.664 puestos laborales. Como contrapartida, los efectos no deseados de la caída económica son contenidos por el Estado.
De un lado, se evidencia un crecimiento del plantel de trabajadores de la administración pública que ya llega a 75.000 agentes, sin contar a los contratados. Del otro, los subsidios sociales se consolidan como una forma de resguardo de una franja de la población que, sin un plan, caería bajo los efectos del desempleo, la pobreza y, en algunos casos, de la indigencia.
Pero la proyección de recaudación, contemplada en el proyecto de Presupuesto 2015 que la Casa de Gobierno giró a la Legislatura para su tratamiento, también revela que el Estado necesita recaudar más y, como no puede reajustar los impuestos declarativos (las alícuotas ya alcanzaron el máximo, según los expertos) continuará gravando más a los patrimoniales.
Así las cosas, los ingresos por el Inmobiliario revelan que, antes de fines de año, el Poder Ejecutivo anunciará un revalúo de las propiedades urbanas y rurales. La recaudación por el inmobiliario pasará de $ 413 millones a $ 525 millones.
Algunos funcionarios admiten que -si hay revalúo-, el reajuste promediará el 30%, resignando “la potestad” de actualizar los valores en un 50%, como estaba previsto originalmente. No obstante, bajo el promedio se ocultarán valuaciones mayores que responderán a la zona y al tipo de vivienda.
Más allá de esta situación, la gestión de Alperovich necesitará $ 31.411 millones para cerrar su mandato sin sobresaltos. El tiempo dirá qué hizo con los excedentes financieros de los años de vacas gordas. Pero, además de la cuestión fiscal, el mandatario está en medio de una guerra de pintadas. Aún cuando las próximas elecciones no han entrado en terreno de definiciones, las disputas políticas son más fuertes dentro del oficialismo que contra la oposición.
Por estas horas se suceden reuniones entre distintos referentes del alperovichismo, con el fin de definir encolumnamientos con vistas a 2015. Juan Manzur-Osvaldo Jaldo es la fórmula que picó en punta en las paredes, bajo la consigna “Alperovich conducción”. Sin embargo, hay referentes que no descartan una mano de la Casa Rosada para posicionar un binomio alternativo en caso de que el anterior no logre consolidarse. Hay movimientos en tal sentido que causan sorpresa en varios dirigentes territoriales. En ese contexto no resulta descabellada la idea de “medir” a la fórmula que podría llegar a integrar el intendente de esta ciudad, Domingo Amaya, con el actual secretario de Obras Públicas de la Nación, José Francisco López, que trata de posicionarse rápidamente en la consideración pública. Ambos tienen llegada directa a la sede de Balcarce 50, donde Cristina Fernández toma las decisiones. Los tiempos se aceleran. El tablero político oficialista ha dejado de lado el ajedrez. Ahora se ha convertido en uno de dama: las piezas se mueven más rápidamente y se comen entre ellas por la ambición de no quedar afuera del juego político.





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