Miles marchan en repudio a los neonazis en Alemania

Miles marchan en repudio a los neonazis en Alemania

A un año de su formación, el movimiento xenófobo Pegida había convocado a una manifestación en Dresde. Una amplia alianza de partidos políticos, iglesias y organizaciones sociales convocó a la contraprotesta bajo el lema “Corazón en lugar de instigación”. Hubo incidentes aislados.

Miles de personas salieron ayer a las calles de la ciudad alemana de Dresde para repudiar al movimiento nazi Pegida, que paralelamente, y con una marcha sensiblemente más numerosa, tomó las mismas avenidas para celebrar su primer año de vida. La policía de Sajonia se había preparado con refuerzos llegados desde otros estados federados, previendo que decenas de miles de personas tomarían virtualmente la ciudad del este alemán, pero en definitiva, entre ambas concentraciones no llegaron a reunir 50 mil manifestantes.

Cuatro columnas marcharon desde distintos puntos de la ciudad hacia el casco antiguo, cerca de la Theaterplatz, donde también se habían convocado los autodenominados “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” (Pegida, por su acrónimo alemán) para festejar el primer año de su movimiento, cuyo crecimiento se ha visto favorecido en los últimos meses por el espíritu xenófobo que renace en la vieja Europa a medida que llegan los emigrados que buscan refugio y trabajo en los países de la Unión Europea (UE).

Las fuerzas de seguridad de Dresden desplegaron un gran dispositivo para evitar enfrentamientos entre simpatizantes y detractores de Pegida, pero aún así se produjeron algunos forcejeos entre unos y otros en medio de una gran tensión. Una amplia alianza de partidos políticos, iglesias y organizaciones sociales convocó a la contra protesta bajo el lema “Corazón en lugar de instigación”, una frase acuñada en enero pasado por la canciller Angela Merkel.

La emblemática Semperoper de Dresde también quiso enviar una señal de solidaridad hacia los refugiados y contra el racismo. “No somos escenografía para la xenofobia” y “No somos escenario para la intolerancia” se podía leer en una pantalla electrónica emplazada sobre el imponente edificio barroco destruido en la Segunda Guerra Mundial y reconstruido en 1986, siguiendo su diseño original. Muchos empleados de la ópera se sumaron a la manifestación contra los xenófobos. La ópera y otros edificios de la ciudad apagaron sus luces exteriores para dejar a oscuras a los manifestantes nazis.

“Queremos una Alemania abierta al mundo”, proclamó durante la protesta la presidenta de Los Verdes, Simone Peter. Un representante de la iniciativa "Chemnitz libre de nazis” advirtió que “Pegida también ayuda a que otros grupos de extrema derecha se fortalezcan” y sostuvo que la situación en la región se está volviendo más peligrosa tanto para los refugiados como para quienes los apoyan. Chemnitz es otra ciudad sajona donde los grupos xenófobos se han hecho fuertes.

Desde temprano en la mañana, horas antes de las marchas, miles de alemanes colapsaron Internet con consignas de repudio a la nueva manifestación de Pegida. Los organizadores de la acción de Internet bajo el hashtag de #IchBinDresden (Yo soy Dresden)  reconocieron estar “sorprendidos” por la gran acogida que tuvieron en la red. El ministro de Interior de Sajonia, Markus Ulbig, elogió a los ciudadanos que “decidieron expresarse  para dejar claro ante el mundo que Dresden tiene una cara distinta a la que muestra Pegida”.

El movimiento Pegida empezó sus protestas el lunes 20 de octubre de 2014, entonces con unos pocos cientos de participantes. Desde un principio, el gobierno de Merkel y la sociedad alemana no supieron leer la realidad de su propio país y lo tomaron como algo anecdótico. Lo que en principio analizaron como una manifestación sin importancia fue creciendo gracias a la gran atención mediática e institucional, que contribuyó a hacer del movimiento contra el Islam y los islámicos una de las “novedades” políticas alemanas con mayor éxito de los últimos años.

La incesante llegada de refugiados asiáticos y africanos a Europa –especialmente a Alemania y los países nórdicos, los que ofrecen mejores posibilidades laborales– dio un nuevo impulso a Pegida, que en los últimos meses se había desinflado. El lunes pasado convocó a unas 9000 personas en Dresde –ayer fueron más de 20 mil– en una protesta en la que instalaron en plena calle dos horcas de madera con los nombres de Merkel y el vicecanciller Sigmar Gabriel. 

Comentá la nota