El desfile cívico militar se realizó por la tarde, sobre la calle Fernández Oro. Del evento participaron más de 200 instituciones de la sociedad civil. Se vivió una verdadera celebración popular, con la presencia de vecinos llegados desde distintos barrio
Cipoleños de todos los barrios, inclusive vecinos que emigraron a localidades cercanas pero que al igual que el clavel del aire mantienen sus raíces a la distancia, no se quisieron perder la celebración popular a la que los tiene acostumbrados esta ciudad en cada uno de sus cumpleaños.
Participaron de la marcha más de 200 instituciones intermedias de la sociedad civil. El desfile, como es habitual en los últimos años, fue encabezado por los familiares del dolor, quienes fueron fuertemente aplaudidos por la totalidad de los presentes, renovando de ese modo el pedido de justicia que se hizo voz nuevamente en el pueblo, ante tantos crímenes impunes.
Luego fue el turno de las instituciones educativas, comenzando por los alumnos y docentes de las escuelas especiales 4 y 24 y la Laboral 4, seguidos por estamentos públicos y privados que trabajan en programas de integración de personas con diversas discapacidades.
Posteriormente, llegaron los centros infantiles y jardines de infantes, algunos de los cuales marcharon en coloridas carrozas.
En tanto, los chicos de las escuelas primarias fueron los encargados de aportarle una significativa vitalidad al evento. En este caso, hubo algunas instituciones que estuvieron acompañadas de coloridas murgas que hicieron mover el esqueleto a más de uno.
En un momento transitó por las céntricas seis cuadras el aula rodante “Patria Grande”, del Ministerio de Educación de la Nación, que recorre el país brindando diversos talleres a pequeños estudiantes, con los que se educa a través de divertidas iniciativas lúdicas y artísticas.
Después se dieron cita los alumnos de Nivel Medio, quienes posaron ante cuanta cámara de foto se cruzaron por el camino.
Padres, tíos y abuelos, con sus pechos henchidos, saludaban y hasta se emocionaban al ver pasar a sus seres queridos.
La gente también dio un cálido aplauso al paso de instituciones como los centros de la Tercera Edad, Bomberos Voluntarios, el Hospital Pedro Moguillansky, distintas ONG, aficionados a los autos antiguos, clubes deportivos, entidades gauchescas y pueblos originarios, entre otras.
Para una gran parte de los trabajadores de la ciudad el de ayer fue un día no laborable, ya que hubo asueto administrativo para los empleados municipales y los provinciales que se desempeñan en organismos con asiento en Cipolletti. Asimismo, diversos actores de la sociedad civil también se sumaron a la resolución, por lo que muchos dedicaron la jornada a participar del evento, que se extendió hasta la noche, con la posterior elección 2013 de la reina (ver aparte).
En el palco central se destacó la presencia del gobernador Alberto Weretilneck, quien estuvo acompañado por el intendente Abel Baratti, el senador Miguel Pichetto y los diputados Herman Avoscan y Silvina García Larraburu. También se hicieron presentes concejales locales, jefes comunales de localidades vecinas y legisladores provinciales.
Apostillas
EL PODER DE LA MÚSICA
Uno de los momentos de mayor efervescencia popular fue cuando pasó por la arteria principal, la Banda Municipal de Cipolletti a bordo de un rodado de gran dimensión entonando distintas melodías festivas, entre las que no faltó el "Feliz Cumpleaños". Se trata de una institución de la ciudad que lleva funcionando más de 24 años.
Ayer, con sus flautas traversas, clarinetes, saxofones (sopranos, contraltos y tenores), trompetas, trombones, fliscorno e instrumentos de percusión, hicieron deleitar y bailar a más de uno. Hasta el gobernador atinó a mover sus manos al compás de la música.
EL ÍDOLO LOCAL
Una de las personalidades más aplaudidas de la jornada fue sin dudas Matías Urbano, el ofensivo jugador del Albinegro que regresó esta temporada al club de sus amores.
Muchos fueron le expresaron su admiración al ídolo local, para que éste los saludara. Incluso varios chicos se acercaron a saludarlo, con la casaca de Cipo adherida a sus pieles.
VENDEDORES, DE PARA BIENES
Aprovechando la multitud que se volcó a las calles de la ciudad, una gran cantidad de vendedores ambulantes salió al ruedo a comercializar diversos productos.
Esta fecha, por lo general, es muy esperada para estos trabajadores de la venta callejera, quienes, entre otras cosas, ofrecieron ayer churros, helados, algodones dulces, juguetes, lanzadores de burbujas, pochochos y bebidas refrescantes. El resultado, según ellos mismos confirmaron, fue positivo. "Ya casi los vendo todos", dijo uno de los churreros, que aseguró haber apostado fuerte a este evento.
MARCHARON LOS TOMEROS
Del desfile central también tuvieron la posibilidad de participar vecinos pertenecientes a distintas tomas de la ciudad, nucleados en el Foro por la Tierra y la Vivienda Digna. Fueron acompañados por asociaciones sociales y partidos políticos de izquierda, levantando sus estandartes para hacerlos visibles principalmente al momento de pasar frente al palco oficial, desde donde las autoridades provinciales y municipales siguieron los pormenores de la actividad.
A LA PLAZA
A medida que iba avanzando el desfile, los participantes, al igual que parte de los espectadores, fueron derivando su atención hacia la plaza San Martín.
Muchos vecinos, principalmente jóvenes con sus mates, se fueron disponiendo cómodamente en los distintos sectores parquizados del céntrico espacio verde, donde horas después se desarrollaría el cierre del festejo por el 110º aniversario de Cipolletti.
Allí se dispuso, durante la tarde, una feria de artesanos, que contó también con una gran afluencia. De este modo, el centro de los festejos comenzó, con el correr de los minutos, a mudarse de lugar.




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