El Presidente, como pocas veces, apeló a un sincericidio luego del 3,4% en la suba de precios de marzo. El impacto en el Gabinete y cómo se preparó un discurso clave ante empresarios
Por Julián Alvez
Actividad e inflación. En los pasillos del AmCham Summit que se realizó este martes no se hablaron de otros asuntos. O, cuanto menos, no faltaron en las charlas de café de los empresarios y políticos que asistieron al habitual foro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. Y es que, tal y como había adelantado el ministro de Economía, Luis Caputo, a primeras horas de la mañana ya se sabía que el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) iba a ser negativo.
El 3,4 % mensual revelado por el INDEC llevó a que el mismo Javier Milei se sincerara de que el número estaba arriba de lo esperado por las previsiones oficiales. “El dato es malo. No nos gusta, ya que la inflación nos repugna”, comenzó en un tuit publicado minutos después de que se informara la cifra. Pero dentro de la negatividad del asunto, explicó que había razones para entender lo sucedido. “Esperamos que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente. Hoy lo explicaré en AMCHAM”, escribió.
Milei cerró el foro empresario por el cual pasaron líderes de empresas multinacionales y nacionales, funcionarios del Gobierno, gobernadores y legisladores nacionales. No dio el discurso que esperaba brindar, sino el que parecía que le pedían los asistentes. “Hoy lo que tenemos es incertidumbre sobre el nivel de consumo y el alza que hubo en los precios”, explicaba la directora de una importante compañía de consumo masivo.
Como pocas veces, Milei comenzó con un sincericidio: “Habitualmente los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Nosotros tendríamos un montón de cosas buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”.
Aunque no es muy reconocido, hay que convalidarle una extraña paradoja en las actitudes del Presidente: pese a que se caracteriza por su intransigencia ideológica, en momentos críticos tiene espacio para la reflexión de la marcha de las cosas.
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En el Gobierno marcan que un acontecimiento parecido al ocurrido ayer sucedió en otro momento determinante de su gestión: en el discurso posterior a la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires en manos del peronismo. En ese momento, prometió corregir errores, pero ratificó el plan económico.
En este caso, Milei revalidó las decisiones que tomó junto a su gabinete económico, pero indicó que los errores no vinieron mayoritariamente de sus políticas, sino de shocks externos y contingencias ocurridas durante el último año.
No por eso fue casual que dijera ante la audiencia empresaria -a sabiendas de que sus declaraciones también serían replicadas por los medios nacionales para la sociedad- que “lo único que tenemos que tener es paciencia”. “El caso argentino nos indica que no nos podemos mover de la ortodoxia. Nos vamos a atar al poste para evitar escuchar los cantos de sirena. Y si nos sale mal, no pasa nada. Nos iremos a casa”, concluyó su alocución.


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