Son para facilitar el paso entre estaciones, porque cada vez más gente camina por allí.
Las estaciones son amplios corredores sobre los carriles centrales de la avenida, con dársenas donde paran los colectivos. En el eje central de esas estaciones quedó conformado un pasillo de unos 3 metros de ancho, techado, iluminado y, como es nuevo, con las baldosas en buen estado.
La idea de ese espacio era que hubiera más lugar para que los pasajeros pudieran subir y bajar de los colectivos, pero los peatones le encontraron un nuevo uso: lo transformaron en una vereda. La gente comenzó a ir de estación en estación por ese eje central, por lo cual el Gobierno pintó las sendas peatonales para que la gente cruzara con más seguridad.
El problema era que, al llegar al Obelisco, ese corredor se interrumpía. Pero la gente, en lugar de desviarse hacia las veredas de Carlos Pellegrini o Cerrito para cruzar Corrientes, seguía por los bordes de la Plaza de la República, aunque caminando en un cordón estrecho e inseguro, con los vehículos pasándoles muy cerca.
Esta conducta obligó al Gobierno porteño a construir un paso peatonal. “Detectamos que cuatro de cada diez personas no se desviaban de su recorrido. Por eso construimos los dos caminos, uno de cada lado de la Plaza”, informaron en la Subsecretaría de Tránsito y Transporte. Incluso antes de ser habilitados mucha gente los usaba.
Para los peatones se trata de una cuestión práctica. “Si llueve no me mojo, y como está iluminado y hay gente, te sentís más tranquila”, comentó Carmen Bértola, oficinista. “Pasa mucha gente a diario, se ve que les resulta cómodo”, agregó Jorge Vigorito, inspector de la línea 17 en la estación Obelisco Norte.
El eje central de las estaciones del Metrobus ofrece otra ventaja respecto de las veredas laterales: no hay obstáculos. Si bien las aceras de Cerrito y Pellegrini son anchas, entre las bocas del subte, los quioscos, las motos estacionadas y el gran caudal de peatones, caminar se hace más trabado. Por ejemplo, para cruzar Corrientes hay que caminar unos 20 metros hacia el interior de la cuadra, ya que hay una reja que impide cruzar por la esquina, para darles espacio a los autos que giran.
Otro factor influye para elegir caminar a lo largo del Metrobus: los robos. En la Policía Metropolitana informaron que en el primer semestre del año hubo 67 detenidos por asaltos en la 9 de Julio, que si bien afectaron principalmente a los conductores de autos en los semáforos, también perjudicaron a peatones. La mayoría son pungas.
“A un poco más de tres meses de la inauguración de Metrobus pudimos comprobar cómo cambian los hábitos. Antes, la gente caminaba y esperaba el colectivo en calles angostas como Esmeralda y Maipú o esquivando filas de personas para subir a las combis. Ahora muchos eligen caminar por el centro de la avenida. Donde antes sólo había autos ahora existe un circuito peatonal”, destacó el subsecretario de Tránsito, Guillermo Dietrich.

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