La meta: que Corrientes se convierta en la Capital Nacional del Búfalo

Nuestra provincia y Formosa concentran el 90% de la producción bubalina del país. En la actualidad, la carne de búfalo se vende en las carnicerías sin diferenciar de la vacuna.
En una mañana soleada el predio de la Sociedad Rural de Corrientes (SRC), ubicado a una veintena de kilómetros de Capital, levantó sus tranqueras para que más de medio millar de búfalos ingresen al establecimiento. El número satisfizo a los organizadores de la XI Expobúfalo 2011, encuentro que reunió a productores, industriales y expertos del Noreste Argentino.

“Corrientes se debe transformar en la Capital Nacional del Búfalo”. La consigna salió de los labios de Javier González Fraga, reconocido economista (ex Presidente del Banco Central de la República Argentina) pero también productor e industrial bubalino.

El guante lo recogieron rápidamente los referentes de la Asociación para la Producción y el Desarrollo del Búfalo en Argentina (ABUAR), entidad presidida por el reconocido emprendedor correntino Hernán Gómez Danuzzo.

Pero la tarea no será, para nada, sencilla por más que el presente de este sector productivo en Corrientes sea prometedor.

En la actualidad, Argentina es el cuarto país en Latinoamérica con mayor número de ejemplares bubalinos. De las 100 mil cabezas, el 90% se concentra en Corrientes y Formosa. La diferencia es que nuestra provincia duplica el número de productores que la norteña. Además, la mayoría de los estudios científicos surgen de los expertos locales de la facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

Los especialistas no paran de repetir los beneficios de los cortes bubalinos respecto de los vacunos: mientras la textura y palatabilidad prácticamente no difieren, la carne de búfalo prácticamente no cuenta con grasa, por lo que es absolutamente magra, ideal para aquellos que sufren de colesterol.

Al respecto, el comentario generalizado en la SRC fue que Bono, el cantante de U2, en su primer día de estadía en Argentina solicitó, en la parrilla La Brigada (quizá la más cara del país) un corte de carne de búfalo por “motivos de salud”.

Otro punto en lo que todos coincidieron es en la necesidad de que la carne sea identificada. Es que los cortes que se venden en las carnicerías no se distinguen de los productos vacunos. Es decir, que los argentinos consumen carne de búfalo sin saberlo.

Pero mientras el consumo per cápita en el país es de 57 kilos de carne vacuna por año, la de búfalos sólo alcanza a 120 gramos. “Pero necesitamos que aquellos que consuman esos 120 gramos sepan que se trata de carne de búfalo. Sólo a partir de la identificación se logrará la demanda”, aseveró González Fraga en su disertación.

El experto apuntó a los participantes del evento que si se incrementa la oferta sin desarrollar la demanda, estarán condenados a soportar precios bajos. “Sin identificación estamos en manos de los intermediarios”, aseguró. Instantes después comentó que si el consumo per cápita llega a los 150 gramos por año, se necesitarían más de 25 mil novillos para satisfacer la demanda. Pero si se eleva a 180 gramos, no se estaría en condiciones de proporcionar la carne requerida.

El desafío: cambiar la cabeza del consumidor

Para el titular de la Asociación para la Producción y el Desarrollo del Búfalo en Argentina (ABUAR), Hernán Gómez Danuzzo, el próximo paso que se debe dar es la comercialización, en góndola, de la carne pero identificada.

“En Corrientes llevamos 10 años consecutivos de remates exitosos, se incorporaron productores, hay especialistas universitarios que llevan adelante investigaciones sobre las razas, el animal se adapta perfectamente. Ahora que hay suficientes productores y ejemplares, la siguiente etapa es que la carne del animal se exhiba en la vidriera y se identifique como búfalo”, comentó Gómez Danuzzo.

Sus palabras están relacionadas a la comercialización de la carne de búfalo en las carnicerías sin ser identificada como tal. Es decir, disimulada entre los cortes vacunos.

“Pero el que disimula no es el productor. Nosotros pretendemos que de la misma manera en que se ofrecen cortes ovinos, caprinos o porcinos, también se identifique al búfalo”, agregó el emprendedor correntino.

¿Cómo cambiar la cabeza del consumidor?, preguntó época. “La pregunta es el desafío”, respondió Gómez Danuzzo. El titular de ABUAR comentó que, a su entender, el mejor cordero de Argentina es el que se produce en Corrientes pero, sin embargo, el consumidor local no lleva en el listado de compras en el supermercado la compra de cortes de ese animal.

“Sólo se compra carne de cordero para un evento especial, para un cumpleaños o fin de año. No forma parte de una comida permanente”, agregó.

Sin embargo aseguró que ello no ocurrirá con el búfalo. “Vamos a tratar de unificar el criterio de venta de la carne, que todas tengan las mismas características, hay que tipificar. El año que viene tendríamos que hablar de cómo nos fue”, concluyó Gómez Danuzzo.

“Será una tarea difícil, un marketing tremendo”

Para Gustavo Crudeli pasarán todavía algunos años antes de que los consumidores se acostumbren a comprar cortes de búfalos en las carnicerías. “Será una tarea difícil, un marketing tremendo”, señaló el experto de la facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

“De alguna manera tendremos que buscar que la gente adquiera carne de búfalos, convencerlos de que es buena, muy sana y que compite en sabor con el bovino”, agregó Crudeli.

El investigador universitario, cuyos trabajos forman parte de presentaciones internacionales, dijo que el primer paso que hay que dar es que los consumidores conozcan las características y propiedades de la carne de búfalo. “Una vez cumplimentado, el tiempo permitirá que la marca se imponga sola”, aseveró el especialista.

Luego dijo que el problema actual para el crecimiento de la producción bubalina radica en que los consumidores hoy no saben dónde poder adquirir la carne de búfalo, al ser comercializada como un corte vacuno más.

Sobre este punto dijo que ABUAR (Asociación para la Producción y el Desarrollo del Búfalo en Argentina) podría lograr un acuerdo con alguna carnicería para la venta de cortes bubalinos identificados como tal. “O quizá que la asociación coloque su propia carnicería”, apuntó.

Respecto de la apuesta para que Corrientes se transforme en la “Capital Nacional del Búfalo”, Crudeli dijo que en la provincia están dadas todas las condiciones para lograr tal meta.

“Si bien Corrientes tiene el mismo número de ejemplares que Formosa, cuenta con más productores. Esto permite la asociatividad de emprendedores que pretenden la comercialzización del producto en forma diferenciada ya que no cuentan con el gran stock que sí lo tienen los de la provincia del Norte”, analizó.

Con precios bajos, crecimiento cuesta arriba

Para Javier González Fraga, si en Argentina se pagará un 10% más la carne de búfalo respecto a la de bovino “como ocurre en el resto del mundo, no habría problema para triplicar la producción”.

González Fraga es asesor económico financiero y ex Presidente del Banco Central de la República Argentina. Pero también es socio fundador y titular de la empresa láctea, La Salamandra SA, firma comercial que produce bufarella, un subproducto similar a la muzzarella pero que se logra con el 60% de leche bubalina y 40% vacuna.

Se trata de una de las principales voces autorizadas en Argentina de producción e industrialización del ganado bubalino. Ayer, durante su estadía en Corrientes, reconoció que en su última venta de búfalos en el mercado de Liniers, la cotización de los animales rondó un 25% por debajo de lo que se abonaba por ganado vacuno.

“Me dolió. Pero no sólo por la frustración económica sino también por el trabajo y la inversión que demandó el engorde del ganado durante 15 meses pera después tener que malvenderlo”, le apuntó a época con un dejo de resignación.

El experto productor e industrial fue el primero que dijo en voz alta lo que los correntinos pensaban: “Es necesario que los argentinos que consumen carne de búfalo sepan que es lo que están injiriendo. Ya sea en hamburguesas, chorizos o algún subproducto como botas de cuero. Que se conozca. A partir de ello se podrá levantar el valor e incrementar la producción. Pero crecer cuando tenés un castigo es cuesta arriba”.

Por último también comentó que si bien se le paga al productor de búfalo un 20% menos que al de vacunos, los cortes en las carnicerías tienen el mismo precio. “Si por lo menos el consumidor pagara también más barato... Pero el producto no se identifica”, señaló.

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