Las elecciones del próximo miércoles en Alemania para elegir al nuevo presidente federal pondrán a prueba otra vez el respaldo a Angela Merkel cuya popularidad ha caído a sus niveles más bajos desde que ocupó la cancillería en 2005 por causa de las medidas adoptadas para bajar el déficit fiscal.
Analistas dan por seguro la derrota Christian Wulff, el candidato de la coalición oficialista integrada por cristianodemócratas (CDU), socialcristianos bávaros (CSU) y liberales (FDP)
Aunque la presidencia es cargo representativo y formal muchos alemanes reconocen en ese cargo a una autoridad moral por encima de las disputas partidistas.
El último revés para Merkel fue la renuncia del ministro principal de Renania del Norte-Westafalia, el estado más poblado del país. Juergen Ruettegers asumió la responsabilidad del fracaso en las pasadas elecciones del 9 de mayo, que impidió reeditar su coalición de gobierno en ese land y provocó la pérdida del control de la Cámara alta (Bundesrat). Con Ruettgers ya son cuatro los dirigentes de la CDU que con su retirada han puesto en cuestión la unidad del gobierno de coalición.
Otro frente de problemas para Merkel en esta legislatura es su gestión de la crisis económica. El Bundesbank (banco central alemán) prevé una reanudación de la recuperación económica del país en el segundo trimestre. Sin embargo los alemanes desaprueban su decisión de convertir al país en el mayor salvavidas de la Unión Europea para rescatar a Grecia.
A este complicado panorama se suma la renuncia del presidente de Alemania, Horst Köhler, el pasado 31 de mayo, quien tuvo que dejar el puesto luego de unas inoportunas declaraciones sobre las intervenciones militares alemanas en el exterior. El presidente alemán justificó el envío de las Fuerzas Armadas germanas desde el aspecto económico y comercial, desatando una acalorada controversia.
Merkel rechazó durante su visita a Toronto donde participó de la cumbre del G-20 (ver pág. 4) que las medidas de ahorro provoquen un freno en el curso de crecimiento, tal como lo señaló Washington y aseguró que su país goza actualmente de tasas de crecimiento altas, “por lo cual es momento de reducir el déficit”.

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