La idea de dañar al adversario político y restarle votos es una práctica común en los últimos años, e inclusive se extiende a los referentes de un partido que no figuran en ninguna boleta.
Muchos se pegan en lugares prohibidos, otros en cualquier muro libre.
¿Quién se hará cargo el lunes para que ciudades y pueblos recuperen su fisonomía y se liberen del engrudo?


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