El mensaje y la puja de Moyano en el mundo “K”

El camionero amenazó con un paro y, finalmente, lo echó para atrás. Sin embargo, la amenaza que envió fue muy concreta y mostró las grietas entre el cristinismo y su figura. Antes, un dato que pasó desapercibido: el líder de la CGT no concurrió al acto de CFK en Huracán. Sus ambiciones por entrar en la mesa chica no tienen respuestas
Durante la conferencia de prensa que brindó ayer, Moyano envió un doble mensaje. Cargó, como todo el arco K, contra los medios y contra poderes fácticos, como el de la Justicia. Hasta allí, nada fuera del libreto del Gobierno. Mas luego recalcó dos cuestiones centrales: “los trabajadores queremos poder”, disparó, y dejó en claro cuál es el mensaje de su tropa.

La segunda cuestión es también importante: “a los trabajadores no hay que tenerles miedo, hay que tenerles respeto”, recalcó el camionero, quien no puede sacarse de encima el estigma de piantavotos.

Otro dato que evidencia cierta distancia es significativo: Moyano, si bien se había comprometido a ser de la partida en el acto de Huracán, finalmente no participó. Muestra cabal de que las sospechas del líder sindical tienen algún tiempo rondando su cabeza.

Dos son las lecturas que priman en torno a la “cuestión Moyano”. La primera indica que el kirchnerismo, en busca de recuperar autonomía de movimientos y votos desde los sectores medios, avanza sobre Hugo Moyano en pos de ponerlo preso. El sindicalismo, “columna vertebral” del Gobierno, advierte la maniobra y pone toda la carne en el asador, dispuesto a un todo o nada.

Si bien el Gobierno y la CGT son, hoy por hoy, “aliados estratégicos”, la realidad es que Hugo Moyano siempre ambicionó algo más de “poder formal”, fundamentalmente a través de un gesto: quiere sentarse en la “mesa chica” del kirchnerismo, que acaparan hoy Parrilli, Zanini y Mazzón. Algunas de las versiones que circulan, indican que Zanini fue incluso prenda de negociación para que se levante el paro del lunes.

La segunda hipótesis es menos drástica. Indica que Moyano traza una raya indeleble y exhorta al Gobierno –a Cristina- a tomar posición: de un lado o del otro. Forma parte de la misma problemática que se detalló anterioridad: los movimientos del kirchnerismo son, para el camionero, una incógnita. No tiene previsibilidad. Sus demandas en pos de lograr el anhelado 33% en las listas, o de “poner” un vicepresidente o un vicegobernador no encuentran cabida en el entorno K ni en el PJ Bonaerense.

Ahora, se suma un nuevo actor. La Juventud K también tiene pretensiones y aporta unos grados de tensión a las pujas internas del kirchnerismo. Incluso se habla de algunos roces con la Juventud Sindical que impulsa el hijo de Hugo, Facundo Moyano. Recientemente, Hebe de Bonafini sacó a relucir su “listita”, esa que, dice, le dio a Néstor K durante su presidencia, en la que figuraban todos los nombres que el entonces Jefe de Estado debía “limpiar” del Gobierno. El de Moyano estaba, y sigue estando, entre ellos.

Una parte del kirchnerismo tomó posición. Es la que menos tiene que perder: Luis D´Elía afirmó que estará el lunes. Apuntó a la CIA como agente desestabilizador y llamó a apoyar al movimiento obrero. Su alineamiento con Martín Sabbatella no le impidió la manifestación. También se definió el Chino Navarro, encarnando a la transversalidad K del Movimiento Evita. Navarro consideró “un error” a la maniobra del camionero.

En este marco, se busca que el gobierno tome posición explícitamente y abra el juego para los trabajadores. El propio Facundo Moyano exhortó al gobierno a tomar posición explícita sobre el reclamo sindical. Tal como se esperaba, el reclamo no tuvo cabida: las negociaciones se realizaron en secreto y consiguieron el objetivo: suspender la medida.

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