Al menos 35 muertos en Texas al explotar una fábrica de fertilizantes

Al menos 35 muertos en Texas al explotar una fábrica de fertilizantes
Los heridos superan los 160 pero también unas 2800 personas debieron dejar sus hogares ante el peligro de que sustancias tóxicas se diseminen en el ambiente. Entre los fallecidos figuran bomberos y rescatistas.
La explosión en una fábrica de fertilizantes situada en el Estado de Texas provocó la muerte de al menos 35 personas y dejó heridas a más de 160. Tanto la cifra exacta de víctimas como las causas de la detonación eran una incógnita que, a última hora, apenas pudo despejar el alcalde de la localidad de West, donde se produjo el desastre. El presidente Barack Obama manifestó su apoyo a las autoridades locales y envió sus condolencias a los familiares de las víctimas.

El estallido ocurrió en la noche del miércoles, apenas cuatro días después de los atentados en la ciudad de Boston, donde murieron tres personas. Por la mañana el jefe de los servicios de rescate local, George Smith, había dicho que la explosión del complejo industrial West Fertillizer Plant había producido la muerte de tres rescatistas y tres bomberos. Smith también había adelantado que podría haber muchas personas atrapadas entre los escombros que dejó el estallido, algo que se confirmó con el correr de las horas. Las autoridades decidieron evacuar a las 2800 personas que residen en los alrededores del complejo.

El estallido provocó una enorme nube de humo y un estruendo que se expandió varios kilómetros. Además, destruyó por completo la fábrica de fertilizantes –ubicada en la localidad de West, unos 100 kilómetros al sur de Dallas– e incendió edificios de la zona. De acuerdo con el alcalde local, Tommy Muska, unas 80 casas quedaron destruidas. Entre las construcciones afectadas hubo una escuela y un geriátrico. El funcionario tampoco pudo precisar el número de víctimas, pero advirtió sobre la posible expansión de sustancias venenosas como consecuencia del estallido. "Fue como una bomba nuclear", dijo.

Desde Boston, en pleno funeral de las víctimas de los atentados del lunes, el presidente Obama ofreció el apoyo de su gobierno para reforzar la respuesta de las autoridades locales a la tragedia. De acuerdo con el mandatario, la Agencia Federal de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) está a disposición para colaborar en las operaciones de rescate y búsqueda de víctimas. Obama, además, envió un mensaje afectuoso a los familiares de los ciudadanos fallecidos y aseguró: "Nuestras oraciones están con el pueblo de West."

Las causas de la explosión todavía no están claras. Según relató el congresista republicano Bill Flores, residente de Texas, dentro de la fábrica hubo un incendio previo al estallido. La detonación se produjo después de que un grupo de bomberos acudiera al lugar para extinguir el fuego, por lo que todavía no queda claro qué ocurrió cuando comenzaron a tirar agua sobre als instalaciones. Lo curioso es que en un reciente informe la empresa de fertilizantes había indicado que no presentaba peligro de incendio ni de explosión. Según comunicó la compañía, en la planta había 24,5 toneladas de amoníaco.

Para afrontar la tragedia, el gobierno local levantó un centro médico de emergencia en una cancha deportiva cercana a la fábrica. Los pacientes fueron trasladados en coches y ambulancias. También se enviaron seis helicópteros para recoger a los heridos más graves. En tanto, el hospital Hillcrest Baptist, situado en la cercana ciudad de Waco, a unos 30 kilómetros, recibió a 66 heridos, 38 de ellos de gravedad. «

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