En Río Grande y Ushuaia se realizó anoche la tradicional vigilia para esperar el 2 de abril. La comunidad de ambas ciudades acompañó a los veteranos de guerra. En la capital fueguina se izó la nueva bandera que flameará durante un año. La que se arrió quedó en custodia del Gobierno provincial. El acto central se realizará hoy en el fin del mundo.
Es que una nueva edición de la tradicional Vigilia del 2 de abril volvió a convocar a una multitud de gente que acompañó a sus Veteranos de Guerra, quienes rindieron sentido homenaje a sus compañeros caídos en combate.
Con la presencia de miles de personas, el Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Río Grande llevaron a cabo un acto que contó con la presencia rutilante del secretario de Empleo de la Nación, Enrique Deibe, funcionario nacional llegado hasta Río Grande para sumarse al homenaje.
Asimismo, también estuvieron presentes la gobernadora Fabiana Ríos, el senador José Martínez y los diputados nacionales Rosana Bertone, Mariel Calchaquí, Nelida Belous y Rubén Sciutto.
Por su parte, en representación del Municipio de Río Grande asistieron al importante evento los secretarios Pablo Blanco, Paulino Rossi y Silvia Rosso. Además, por parte del Concejo Deliberante, dieron el presente José Ojeda, Raúl Moreira, Gustavo Longhi y Marisa Montero.
Desde muy temprano, el Monumento a los Caídos en Combate se fue colmando de gente que acompañó los diferentes eventos realizados en la previa y que, al cierre de esta edición, continuaban inamovibles en el lugar donde hoy se desarrollará además el tradicional desfile cívico-militar.
Tras el arribo de la bandera de ceremonia, se procedió al tradicional izamiento del Pabellón nacional y la entonación del Himno Nacional Argentino.
Luego se prosiguió con la lectura del parte de Caídos del BIM 5 y la realización del tradicional minuto de silencio que dará paso a las salvas a cargo de la Guardia de Honor del batallón.
Con posterioridad, los presentes entonaron las estrofas de la Marcha de Malvinas y se procedió al retiro de las banderas de ceremonia, dando por finalizado el acto formal aunque la gente, lejos de marcharse, decidió continuar aportando su presencia en el tradicional evento.






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