Es el coordinador técnico regional de San Juan y NOA del Proyecto de Integración de Pequeños Productores de la Cadena Vitivinícola, de la Corporación Vitivinícola Argentina....
-¿Cómo está trabajando el programa Prosap, en torno a la actividad vitivinícola, en especial en el NOA?
-Estamos trabajando con el Proyecto Proviar, que es el Proyecto de Integración de Pequeños Productores a la cadena vitivinícola, que trata de asistir a los pequeños productores de toda la República Argentina. Hemos logrado conformar grupos en ocho provincias, Salta, Tucumán, Córdoba, Catamarca, La Rioja, Córdoba, San Juan, Mendoza y en Río Negro. Lo que hace al NOA fue un desafío importante para nosotros, por las características de los productores, y porque más allá de que son pequeñas superficies las que se encuentran en manos de esos pequeños productores para nosotros era un desafío general poder llegar hasta el último rincón de la Argentina donde hubiera vitivinicultura.
-¿Se ha llegado con subsidios, con asistencia?.
-Hemos llegado con ambas cosas. Nuestro programa prevé subsidios como aportes no reembolsables para mejoras en quintas, y un fuerte apoyo desde el punto de vista técnico con ingenieros que ponemos a cargo de cada grupo con un plan de asistencia técnica y de acciones asociativas, porque este es un proyecto de integración. En el caso particular del NOA, pudimos asistir a la comunidad de pueblos originarios de Amaicha del Valle, una obra de riego que para ellos es muy importante, va a cambiarles sustancialmente su matriz productiva. Va a poder incorporar una superficie adicional de vid con riego, y van a poder tener agua disponible para su bodega. Ahora estamos tratando 14 grupos nuevos del Norte, vamos a tener otro grupo más en Salta, Tucumán, unos cuantos más en Catamarca, en una instancia donde nuestro presupuesto se agotó.
-¿Cuál era el presupuesto, cuánto se destinó hasta ahora?
-El presupuesto total del proyecto es de 75 millones de dólares, son de financiamiento externo, y 25 millones son de aporte local. Esos montos están prácticamente todos comprometidos, y estamos trabajando en una ampliación del proyecto con otra fuente de financiamiento y en la fase 2, del Proviar 2, con un presupuesto del orden de los 80 millones de dólares aproximadamente. Aquellos productores que no pudieron ingresar hasta ahora, esperamos poder hacerlo en esta fase 2 que vamos a encarar pronto.
-¿Cuál es el objetivo del programa a mediano o largo plazo, mejorar la calidad de la producción, estabilizarla o ingresar a nuevos mercados?
-El objetivo central es mejorar la rentabilidad de los productores, que no existe hoy en pequeños productores, desapareció, y estamos tratando de mejorar las condiciones productivas para que esa rentabilidad vuelva, y a partir de ahí también hacer transferencia de tecnología, es decir que incorporen tecnología mínima, básica, para mejorar la calidad de sus uvas y los volúmenes de producción, y que en definitiva se transforme en una mejora de vida para todos.
-¿Hubo resistencia en incorporar algunas prácticas por medio del programa?
-Al principio tuvimos algunas barreras propias que son de tipo cultural. Es difícil a veces ganarse la confianza de un productor para que acerque alguna recomendación técnica, pero poco a poco el trabajo en los grupos, con nuestros ingenieros, nos han dado resultado y hoy estamos muy contentos porque los productores han aceptado esa asistencia y asesoramiento, lo han implementado y ya están teniendo buenos resultados.
-¿Cómo se pueden incorporar los productores, tienen que hacerlo a través del gobierno o por iniciativa propia pueden acceder a ese programa?
-No necesitan ir a ninguna repartición pública, nosotros tenemos una oficina en la región del NOA que está en Chilecito y directamente, ellos accediendo a través de la página web, yendo a la oficina o a los centros de desarrollo vitivinícola, o por iniciativa de los establecimientos se puede presentar este proyecto. Lo que sí les pedimos es que conformen grupos asociativos con no menos de cinco productores, y una bodega o establecimiento elaborador de uva que los traccione y armen su plan de negocios a diez años.
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