“Yo voy a ser el conductor de mi campaña”, había anunciado el ministro de Agricultura de la Nación y precandidato a diputado nacional por el Frente Para la Victoria, Norberto Yauhar, que en este fin de semana comenzó a cumplir esa promesa, hecha para que se oyera más adentro que afuera del kirchnerismo chubutense. Yauhar bajó con un discurso que reconoce indirectamente el impacto de la inflación sobre el bolsillo de los consumidores. Los supermercados “chorean” a la gente y el Gobierno Nacional nada tiene que ver en eso, indicó en su primera definición fuerte. De todos modos, todo quedó cubierto por el inesperado cargamento narco que aterrizó sobre la política local.
“No somos nosotros solos los que pensamos eso. Por algo el único diputado provincial invitado a la fiesta de los Petroleros Privados fue Exequiel Villagra”, se esmeró en señalar uno de los hombres de Yauhar al examinar los gestos que se van produciendo con el inicio de la campaña.
Es que el ministro no sólo quiere ganar la elección de octubre, sino que pretende que ese proceso lo termine confirmando como el jefe indiscutido del peronismo en Chubut y el candidato “natural” a la Gobernación en el 2015.
Por eso no habrá muchas concesiones para nadie. Apenas si se piensa en Néstor Di Pierro como pieza importante para el armado en Comodoro Rivadavia y la zona sur de la provincia, pero en el resto del territorio se aspira a liderazgos nuevos, que renueven la fisonomía del poder en el oficialismo.
En ese contexto, tanto Yauhar como sus laderos piensan en hacerle pagar el precio que corresponda a aquellos dirigentes que tanto y tanto hicieron para convertirlo en candidato. Cuenta para eso con un arma pesadísima y piensa usarla: el compromiso de apoyarlo irrestrictamente que asumieron frente a la Presidente de la Nación desde Martín Buzzi hasta Gustavo Mac Karthy, pasando por todo el abanico de “arrugadores” frente al desafío que les planteó Mario Das Neves.
“Quisieron jugar de segundos. Van a jugar de segundos”, aclara por si hiciera falta algún otro dato un yauharista de pura cepa, de esos que trinan con cada acción y/o declaración de referentes como, por ejemplo, Blas Meza Evans.
“Claro que hay distrito único en el peronismo. Pero la elección de Madryn es municipal: el distrito único es ése, no la provincia entera”, precisa otro de los hombres cercanos al ministro. La conclusión es certera y lapidaria. “No leen, no estudian y se meten en peleas perdidas. Es Sastre el que tiene razón”, agrega como para no dejar dudas ni sobre la controversia, ni sobre las preferencias en este caso.
Para Yauhar y el yauharismo, el apelar al discurso nacional no parece sólo una obligación militante, sino también una obligación indispensable ante la superabundancia y las debilidades del mensaje del Gobierno Provincial.
“Hay que contagiarle mística otra vez a los militantes. No vamos a entusiasmar a nadie hablándole de los clústeres de desarrollo”, separan cuidadosamente en el entorno del hombre que, previsiblemente, encabezará la boleta del Frente Para la Victoria en octubre.
“Nosotros vamos a seguir haciendo lo nuestro, que da resultados y ha hecho que vuelvan a la militancia activa cientos de compañeros”, sostienen mientras tanto en el dasnevismo, que se mantendrá inalterable en su estrategia frente a la irrupción de Yauhar.
“El que tiene que recuperar terreno es él y con las bolsas de cemento que le han atado a la espalda no le va a resultar fácil”, pronostican en las filas del ex –Gobernador, donde piensan cargarle a Yauhar todo el peso de la gestión de Martín Buzzi, seguros de que por ahí sacan ventaja.
Mientras la campaña se acelera, ciento once kilos de cocaína le aterrizaron en el lomo y por sorpresa a la política provincial, que hizo 48 horas de un silencio dramático ante el impacto.
La droga fue descubierta “por casualidad”, según la historia oficial que con cada minuto se hace más dulce y transparente o por una vendetta entre fuerzas oscuras y locales de las que no sabremos mucho, según parece indicar la marcha de la investigación, encuadrada en Mar del Plata y España pero no tanto en Chubut, donde al parecer el máximo pecado de las autoridades es ser distraídos, que es un defecto bastante menor al fin y al cabo.
“Habría que ver si nuestros empresarios no se están haciendo millonarios con la droga”, disparó al barrer el intendente de Trelew, Máximo Pérez Catán, otro que no cree que todos los malos se acumulen en Mar del Plata o el puerto español de Algeciras.
El cronista no llega tan lejos, pero sí se inclina a creer que los desmesurados valores en el mercado inmobiliario, la proliferación de fortunas casi imposibles de explicar y el desarrollo de negocios millonarios que parecen pagarse con dinero contante y sonante, podrían estar indicando la existencia de un “promisorio” terreno apto, por lo menos, para el lavado de capitales malamente habidos.
Casi desolado y en los minutos iniciales del proceso el juez federal, Hugo Sastre, reconoció que encontrar “por azar” más de cien kilos de una droga de las más pesadas dentro de una empresa pesquera, es un síntoma de que por aquí “estamos muy mal” en materia de seguridad y control del narcotráfico.
La gente común piensa casi lo mismo. Se pregunta por qué es casi imposible ingresar al territorio un par de salamines y tan fácil colar ciento once kilos de cocaína.






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