A medida que la crisis automotriz se profundiza, todos miran a Fiat

A medida que la crisis automotriz se profundiza, todos miran a Fiat
En Italia y en todo el sector automotriz, la atención estuvo puesta en Sergio Marchionne cuando el CEO de Fiat anunció ganancias trimestrales y explicó la estrategia de la compañía frente a la terrible crisis que afecta a toda la industria europea.
En el país de origen de Fiat, donde el desempleo es superior a 10%, los dirigentes sindicales y los ministros del gobierno escucharon con atención los planes industriales de Marchionne, en medio de temores persistentes - a menudo refutados por la propia empresa - de que ésta se está preparando para abandonar Italia.

Este año, Marchionne y John Elkann, el presidente de Fiat, se convirtieron en pararrayos de la controversia generada por la ansiedad sobre el futuro del mayor fabricante de Italia por ingresos y cantidad de empleados, junto con preocupaciones más profundas sobre la desindustrialización.

“Este país le ha dado mucho, muchísimo, seguramente demasiado a Fiat”, comentó el mes pasado Diego Della Valle, director del fabricante de calzado y carteras de lujo Tod's y uno de los principales críticos de Fiat.

Pero en la industria automotriz, algunos analistas están criticando al CEO de Fiat por diferentes razones: no mantener su línea de vehículos lo suficientemente actualizada como para vencer a sus rivales ni reestructurar su perfil industrial para adecuarse a la debilitada demanda europea.

Con las ventas de automóviles italianos en niveles no vistos desde la década de 1960, Fiat parece ser el fabricante automotriz europeo que más desafíos estratégicos enfrenta, con excepción de PSA Peugeot Citroën, cuyo brazo de financiamiento fue rescatado la semana pasada por el estado francés.

Los seguidores de Fiat esperan que la automotriz revise los objetivos establecidos en su plan de negocios a cinco años anunciado en 2010, antes de la crisis de la eurozona.

"Todos los ojos estarán puestos en los planes futuros. Van a tener que reducir sus objetivos 2013-14 ", dijo Marco Cristofori, analista de Centrobanca en Milán.

Marchionne se define como uno de los directores ejecutivos más audaces del sector automotor, un crítico despiadado de los márgenes crónicamente bajos de las automotrices y un aficionado a destruir el valor de los accionistas.

En 2009 aprovechó una oportunidad generada por el colapso de la industria automotriz estadounidense: compró Chrysler para salvarla de la quiebra e hizo un intento vehemente pero fallido por arrebatarle Opel a General Motors. Al año siguiente se convirtió en uno de los pocos CEOs del sector que se enfrentó a la hostilidad sindical y política y cerró una planta en Sicilia.

Ahora, las ganancias de Chrysler son las que están manteniendo a flote a Fiat, mientras las pérdidas de la compañía se siguen acumulando en Italia. El grupo también se ve favorecido por la rentabilidad de su negocio en Brasil, donde lidera el mercado.

El brazo de financiación de Fiat, a diferencia de Peugeot, está aislado del riesgo de contagio de la mala calificación crediticia de su matriz porque es un emprendimiento conjunto con el banco francés Crédit Agricole, su accionista mayoritario. Pero el aumento de las reestructuraciones en la industria europea ha dejado al jefe de Fiat en una posición rezagada.

Hace unas semanas, GM y Peugeot anunciaron la respuesta más fuerte a la crisis de la eurozona cuando revelaron sus planes de aunar esfuerzos para desarrollar cuatro familias de vehículos para el año 2016. Desde Ford Motor dijeron que la empresa cerrará tres de sus plantas en Europa.

Las cinco plantas de Fiat en Italia están operando, en promedio, a 50% de su capacidad, el nivel más bajo alcanzado por una automotriz de su envergadura.

Sin embargo, Marchionne afirmó que no cerrará ninguna planta en Italia. Elkann, heredero de la familia Agnelli que fundó Fiat hace más de 100 años, se reunió hace unos días con el primer ministro italiano Mario Monti y el presidente Giorgio Napolitano y confirmó su compromiso de producir automóviles en Italia.

Todo esto se dio en el contexto de una merma en las críticas dirigidas hacia Fiat por abandonar el proyecto “Fabbrica Italia”, un plan lanzado en 2010 para invertir 16.000 millones de euros y duplicar la producción de vehículos en el país, que alcanzaría 1,4 millones de unidades para el año 2014. Además, el plan contemplaba la inversión de 4.000 millones de euros en la rama de bienes de capital de Fiat Industrial. La empresa prometió producir los nuevos vehículos en plantas italianas a cambio de algunas concesiones de los sindicatos en materia de horas de trabajo, esquema de turnos y licencias por enfermedad, necesarias para fabricar los automóviles de manera más rentable.

En lugar de fabricar el nuevo modelo de Panda, su segundo auto más vendido, en la planta de Tychy, Polonia, donde los costos de mano de obra son un tercio de los que se manejan en Italia, Marchionne eligió producirlo en Pomigliano, cerca de Nápoles a cambio de concesiones sindicales.

Pero ahora Fiat desbarató el plan Fabbrica Italia debido a la profunda caída de la demanda automotriz en Italia. Hace algunos días, directivos de la empresa anunciaron que suspenderían por dos semanas a 2.000 empleados de la fábrica de Pomigliano a partir de fines de noviembre a causa de la baja demanda. Con el objetivo de recuperar la actividad de las plantas italianas, Marchionne quiere que las mismas comiencen a producir vehículos para Chrysler, cuyas plantas están operando a plena capacidad.

Sin embargo, el ejecutivo dijo que necesita lograr más concesiones de los sindicatos para tener un argumento comercial que le permita negociar la producción de Chryslers, Dodges o Jeeps en Italia. Debido a los altos costos de producción del país, el gasto adicional de enviar los vehículos a través del Atlántico y los riesgos inherentes a la tasa de cambio dólar-euro, los analistas dudan de que Fiat pueda hacer esto de forma competitiva.

“Volkswagen necesita fabricar para Norteamérica a nivel local en Chattanooga y en Puebla, México, y hasta Audi dice que "necesita localizar”. La base de costos en Italia hace poco probable que Fiat pueda exportar un gran volumen de vehículos del grupo Chrysler de manera económica a EE.UU.”, dijo Stephen Reitman, analista de Société Générale. Fiat está ejerciendo presión para que el gobierno italiano reduzca la carga impositiva sobre las exportaciones de automóviles del país.

Corrado Passera, ministro de Desarrollo, dijo que su gobierno estaba “haciendo todo lo posible para ayudar a las empresas a exportar, pero dentro de los límites establecidos por las normas de la Unión Europea y las finanzas de Italia”.

A medida que las automotrices rivales de la italiana, tales como Peugeot y Ford, toman medidas contundentes frente a la crisis que afecta a sus mercados europeos, cada vez es más la presión que se ejerce sobre Marchionne para que frene las pérdidas en el corazón histórico de Fiat en Italia.

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