Una medida con la que buscan recuperar la iniciativa política

Una medida con la que buscan recuperar la iniciativa política
Ni con 40 ni con 31. El proyecto hoy no sale". No había pasado una hora de la conferencia de Mauricio Macri y un legislador del PRO de los que cuentan votos admitía que su jefe estaba promocionando algo que difícilmente se convierta en realidad en corto plazo.
Lo de 40 y 31 es porque el diputado no tenía claro aún cuántas voluntades se necesitarían en la Legislatura (la mitad más uno o dos tercios, sobre 60) para aprobar una reforma al Código Contravencional, como se presentó ayer.

El PRO tiene 26 legisladores propios. Por eso, hace un mes y medio, enviados del jefe de Policía, Eugenio Burzaco -a quien varios le atribuyen la autoría intelectual del proyecto-, fueron a tantear a los opositores más amigos a ver si esta vez también acompañarían. Les dijeron que no. Días atrás, uno de los jefes del bloque macrista le hizo llegar esta inquietud a Macri y le pidió postergar la discusión. También le dijeron que no.

¿Para qué propuso entonces Macri algo que sus propios legisladores le advierten que no podrían aprobar? Para retomar la "iniciativa política" y congraciarse con cierto electorado. Desde que se largó a la carrera presidencial, Macri viene tropezando con algunas piedras. A la previsible crítica opositora a su gestión, sumó el divorcio de su principal socio, Francisco de Narváez, quien se lanzó a conquistar el mismo botín. Luego, hizo una apuesta electoral fallida en Mendoza: rompió su alianza con los demócratas y llevó de candidato a un corredor del Dakar (Orly Terranova). Lo puso para pelear el segundo puesto, pero el hombre se quedó afuera del podio.

Con ese escenario, el jefe de Gobierno eligió un problema de manual para recuperar la agenda (la inseguridad) y la asoció con temas que irritan como pocos a los porteños (cuidacoches, limpiavidrios).

Ayer, también a minutos del anuncio, cerca de Macri festejaban la repercusión inmediata en la Web y la TV. Pero es una apuesta con riesgo: aun cuando se aprobase el proyecto, está claro que la raíz de la inseguridad excede largamente a trapitos, encapuchados y las normas que los rigen

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