La institución, a través de su decano, Mateo Martínez, se expidió en torno al conflicto sanitario. De esta forma, se ofreció como un vehículo de intermediación que propicie un diálogo fecundo entre los Autoconvocados y el Ejecutivo. Preocupación por la afectación educativa que posee la parálisis del sistema de salud. Reunión cuestionada.
En una reunión mantenida entre referentes del Movimiento y Mateo Martínez, decano de dicha unidad académica, los médicos disidentes salieron conformes de la misma pues, desde este núcleo educativo, se reconoció la legitimidad del reclamo en pos de reivindicaciones atinentes al estilo de trabajo y remuneración propia que deben percibir los facultativos por el servicio comunitario prestado. Asimismo, se apostó por mantener abiertos los canales de diálogo, hasta ahora truncos, instando a las partes en pugna a encontrar puntos de acuerdo para solucionar el conflicto. Así también, desde la Facultad en cuestión, se propició la posibilidad de constituirse como un factor de intermediación en las negociaciones que podrían encararse de ahora en más.
Luego que las responsables del Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (SITAS) tanto Estela Di Cola, como Adriana Bueno y otros referentes del sector, expusieran sobre el desarrollo de la problemática en la que se encuentra inmerso el sistema de salud, Martínez, al haberse interiorizado de la situación acaecida, basó sus primeras consideraciones en destacar la figura y trascendencia del profesional médico por sobre otros tipos de aspectos.
"El recurso humano es el elemento más importante en el sistema de salud. Si un médico no se encuentra calificado y respetado como un trabajador digno, la situación tiende a complicarse. La formación humanística que buscamos para nuestros alumnos, incluye la valoración de la dignidad del trabajo y respeto al sacrificio y a los esfuerzos de los profesionales", destacó el Decano.
Relacionado con la posición adoptada por la institución en torno a la serie de desavenencias dadas por la inflexión de posturas tanto del alperovismo como de los Autoconvocados, Martínez consideró que el alineamiento de la Unidad Académica responde "a una obligación moral con el objeto de sostener conversaciones que lleven a comprendernos mutuamente y plantear soluciones al respecto".
Momento de expedirse
Así también, durante la reunión, el responsable máximo de la Facultad de Medicina fue muy directo al señalar que "no nos va a temblar la mano para instar al Poder Ejecutivo a que solucione este conflicto". Al respecto, justificó que la institución que comanda participará, en caso de ser requerida, en la búsqueda de vías resolutivas a la contienda "porque somos parte del cuerpo social relacionado con la salud".
Esta instancia se dejó debidamente aclarada en un comunicado de prensa por parte de la facultad repartido luego del encuentro donde se consigna que "las dificultades existentes para la formación práctica de estudiantes de medicina, enfermería y kinesiología y derivadas de la situación descripta (parálisis sanitaria), son cuestiones de nuestra directa incumbencia y fuerte preocupación".
En un gesto que fue destacado por los médicos combativos, Mateo Martínez reconoció el mutismo en el que se abocó durante un determinado período de tiempo su facultad una vez iniciada la problemática con el Gobierno.
"Lamentablemente, la Facultad de Medicina no respondió nunca en los dos primeros años de la protesta a los pedidos de intervenir. Pero ahora nos causa escozor el nivel de los salarios, que se encuentran muy caídos, tanto de los profesionales como de los docentes. Además, el hospital ha pasado a ser más que nunca el fiel reflejo de los conflictos sociales", justificó.
Otra de los puntos puestos sobre la mesa de debate, durante la reunión por parte de los facultativos, fue la posibilidad que a partir de un pedido directo realizado por la Unidad Académica, se revea la actitud asumida por Canal 10 (la UNT es propietaria de una fracción de la emisora) ya que, de acuerdo a los galenos, no provee el espacio suficiente en su pantalla a los reclamos efectuados diariamente por el movimiento.
En torno a ello, Martínez adujo que no depende de él la política comunicacional de dicho medio de comunicación, pero de igual modo informará tanto al Concejo Directivo y Superior sobre la preocupación manifestada.
Finalmente, se comprometió a entablar un diálogo con el rector de la Universidad, Juan Cerisola para intentar que sea la propia Casa de Altos Estudios la que se expida ante el conflicto sanitario.
Pocas expectativas
Mientras tanto, para hoy a las 12.30 se espera el encuentro entre el ministro del área, Pablo Yedlin junto a directores y jefes de servicios de los hospitales de referencia con los que cuenta la provincia para avanzar en una posible solución al crispado contexto. Sin embargo, los Autoconvocados sostienen que tal reunión no tiene sentido pues los actores involucrados no ejercen el rol de negociador de tópicos salariales y laborales. Insisten en que únicamente los factores habilitados para definir las incongruencias son el SITAS y el Ejecutivo que hasta el momento niega su participación. Por ello, asistirán al cónclave sin demasiadas expectativas.

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