La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), que agrupa a médicos y profesionales de la salud, suspendió ayer la huelga que mantenía desde hace más de un mes. La protesta había surgido después de no poder detener la privatización de seis hospitales y 27 centros de salud.
La protesta de los profesionales de la salud provocó aproximadamente 40 mil consultas canceladas y 6200 operaciones suspendidas. Pero a pesar de la magnitud de la huelga, la nueva reglamentación fue aprobada sólo con los votos del PP, que no aceptó ninguna de las más de 200 enmiendas que fueron presentadas por los grupos de la oposición. La iniciativa aprobada permitirá privatizar la gestión de seis hospitales en los que se atienden más de un millón de personas, y 27 centros de salud, el 10 por ciento de los que tiene la región. Aunque el servicio seguirá siendo gratuito para los pacientes, se cobrará a partir de enero un euro por receta. El pago coincide con lo adoptado por otros gobiernos locales como el de Cataluña. Ante este contexto de afectación de la salud pública, más de 150 médicos presentaron el miércoles ante el Colegio de Médicos de Madrid sus renuncias de las comisiones y juntas técnicas asesoras a las que pertenecen para representar así el fin de su colaboración en la gestión de la sanidad madrileña. Las dimisiones se sumaron a las anunciadas la semana pasada por los jefes de 120 de los 270 centros de salud de la región para tratar de disuadir al gobierno madrileño de dirigido por el representante del PP, Ignacio González. Como informó la agencia de noticias Europa Press, los equipos directivos de los centros de salud reiteraron ayer su voluntad de presentar dimisiones en bloque y anunciaron que 139 equipos ya se sumaron a esta propuesta.
El presidente madrileño arremetió el jueves contra los médicos y los acusó de perjudicar a los ciudadanos con sus reivindicaciones. Según el Ejecutivo regional, la crisis económica y la reducción del presupuesto sanitario, que se deriva de los recortes, lo llevaron a tomar esa medida para ahorrar unos 200 millones de euros. En cambio, médicos y otros profesionales junto con los ciudadanos, aseguraron que la privatización mermará la calidad de la atención. Los trabajadores del sector de otras regiones españolas temen que el ejemplo de Madrid pueda aplicarse después en ellas. Los profesionales y la oposición consideran que detrás de estas medidas hay un planteamiento neoliberal de reducir el control estatal que se quiere imponer aprovechando la crisis.

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