Se trata de la extracción del útero en una mujer. La paciente es de Trenel, tiene 47 años y el mismo día que fue sometida a esa intervención quirúrgica –el jueves 12-, se fue caminando a seguir con su vida normal, apenas cuidando de no realizar esfuerzos. Los médicos que intervinieron ofrecieron detalles junto al director Mario García Llerena.
Giance explicó que “en general la vía convencional para realizar esta cirugía es a cielo abierto, la incisión en el abdomen ya sea vertical u horizontal y se procede con el protocolo habitual.
En los últimos años ha tenido auge la laparascopía. Acá la hacemos desde 2004, fundamentalmente para la ligadura de trompas, una práctica legislada en la provincia desde 2004”.
Los ginecólogos detallaron que ligaduras “se llevan realizadas una 200 hechas por vía laparoscópica”.
La laparascopía “se usaba para alguna que otra intervención menor como quiste de ovario o embarazo fuera de lugar, porque son cirugías que requieren un instrumental mínimo”, explicaron.
“Ésta que hicimos ya requiere un equipo médico más importante, instrumental más sofisticado. Hace rato que se venía posponiendo y finalmente ayer, con la colaboración de la gente de Ortopedia General Pico que nos proveyó de una pinza especial, llevamos cabo la histerectomía laparoscópica de punta a punta”, relató Giance.
El especialista destacó que significa “una comodidad muy grande para la paciente porque implica un tiempo pos operatorio mucho más reducido. Y también un ahorro de dinero para la provincia en este caso, porque los pacientes en vez de estar 2 o 3 días internados, están 24 horas y se van”.
“Y no es que se van a la cama. Se van a seguir su vida prácticamente normal. Obviamente es una cirugía grande, importante. Pero la paciente tiene que hacer un reposo relativo, no hacer esfuerzo durante algunos días. Pero se fue caminando a seguir su vida normal”, recalcó.
La laparascopía es una cirugía que se realiza a través de un conducto o tubo que se introduce hasta la zona donde se debe actuar y por el que se conducen las pinzas especiales que se utilizan y la cámara con la que los médicos observan el campo quirúrgico.
Como ventajas los médicos relataron que “las incisiones son mucho más pequeñas y se reduce mucho el riesgo de infección, porque prácticamente no hay contacto con el aire ambiente”.
“Se ahorra en analgésicos, en antibióticos, en días de internación, se reduce mucho el sangrado y la recuperación es mucho más rápida”, describieron.
Revelaron que les hacen falta algunos elementos, “alguna que otra pinza, pero ya estamos en vías de conseguirlas porque se puede comprar directamente desde la dirección del Hospital y la idea es que esta cirugía sea de rutina”.
LIGADURAS DE TROMPA
La doctora Amanda Vito destacó luego que “la ligadura de trompa por vía laparoscópica es un servicio que ofrece Salud Pública. No porque las clínicas no la ofrezcan, sino por los costos”.
Y detalló que en el hospital Centeno “llevamos hechas unas 200 ligaduras desde 2004”.
“Las pacientes se internan a la mañana para una ligadura de trompas y se van a las 4 de la tarde.
Son 4 horas de internación pos operatoria hasta que se completa un plan de antibióticos que tenemos como norma en el servicio”.
Vito precisó que las ligaduras laparoscópicas se efectúan a mujeres mayores de 21 años y que la ley no especifica si la paciente tiene que tener hijos o no.
“Lo que hay que saber es que es un método definitivo. No tiene vuelta atrás. La única alternativa si el día de mañana se arrepienten es recurrir a una fertilización in vitro, pero la recanalización de las trompas no da resultado”.
La especialista dijo que en el Centeno se manejan según los términos de la ley provincial “donde la paciente es evaluada por tres servicios diferentes: el de Gineco, el Servicio Social y Salud Mental. Nos reunimos y evaluamos cada caso en particular. Creo que es el caso en el que la paciente es más evaluada y ahí se define la ligadura”.
“Desde junio de 2004 hemos hecho 200 laparoscópicas y más de 250 por cesárea. Llevamos 500 ligaduras desde la ley”, estimó.
Ante la consulta, los médicos recordaron que “en forma excepcional hemos rechazado alguna”, pero recordaron que sí hubo quienes se arrepintieron un momento antes de la cirugía.
“Una vez tuvimos una paciente que ya estaba en el quirófano. Estaba en la camilla esperando que se libere una de las salas. Me llama un enfermero y me dice: quiere hablar con el médico. Sí… qué te pasa? Me arrepentí. No me la quiero hacer”, recordó Giance reproduciendo el diálogo.
“La paciente puede arrepentirse hasta que se duerme. Y nadie se enoja, nadie se ofende, si un paciente dice a último momento: no. Hay pacientes que están evaluadas y autorizadas y nunca se lo han hecho”, dijo Giance.
Amanda Vito enfatizó que “es un derecho de la mujer. De hacerlo si lo quiere y de rechazarlo si no lo quiere. Ninguna ligadura de trompas se hace en contra de la decisión de la paciente”.
- Han atendido a mujeres sin hijos?
- No nos ha tocado ninguna por suerte. La decisión es difícil. En ese caso trataríamos de sugerir o aconsejar un método alternativo que no sea definitivo como la ligadura de trompas.
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