Eduardo Carro, cuando peleaba por la adopción de una niña de cuatro años. Junto a un hijo y el yerno están acusados de secuestrar a un menor de 14 años y simular un fusilamiento.
La Cámara del Crimen 1, integrada por Hugo Díaz, Miguel Vagge y Miguel Ángel Gavazza, fijó que el juicio se realice 7, 8 y 9 de mayo. Está prevista la declaración de 18 testigos. Los imputados son defendidos por Gastón Gómez y la defensora oficial Paula Arrigone.
La causa la investigó la jueza Laura Armagno. Eduardo Carro fue procesado por secuestro agravado. Su hijo Miguel Ángel Carro también está acusado de secuestro agravado, pero además de hurto simple (le robaron al chico de 14 años la gorra y las zapatillas) y de abuso de armas (disparó dos tiros con su pistola reglamentaria, en una suerte de simulacro de fusilamiento). Por su parte, Bernardo fue procesado por el secuestro agravado y por el hurto simple.
La Justicia nunca identificó a una cuarta persona que participó del episodio, el pasado 21 de febrero de 2009: es una mujer rubia, según los testimonios. Esto podría salir a la luz en el debate.
De acuerdo a lo que ya estableció la Justicia, los dos policías quisieron hacer justicia por mano propia luego de que le robaran la casa a Natalia Carro. Le apuntaron a un chico de 14 años, al que fueron a buscar a su casa el 20 de febrero en horas de la noche.
A la mañana siguiente, lo “levantaron” en un Polo blanco. En el secuestro participaron los efectivos y también Eduardo Carro, según la resolución de la jueza Armagno. Al chico lo subieron al vehículo, le pegaron en varios lados, lo amenazaron y le gatillaron la pistola varias veces en la cabeza, de acuerdo a lo que está contenido en el procesamiento.
En la ruta 12, a unos 8 kilómetros de la ciudad, cerca de la ruta 35 norte, lo hicieron bajar con la cabeza gacha. Le quitaron la gorra y las zapatillas. Le dispararon dos veces cerca de sus piernas, mientras lo obligaban a permanecer agachado. Allí lo abandonaron.
El chico pudo regresar por sus propios medios a la casa ya pasado el mediodía. Le contó a su familia lo que había ocurrido y se hizo la denuncia.
Carro usó una coartada: dijo que el día en que ocurrió el hecho estaba en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba), de vacaciones. Pero la Justicia, mediante el rastreo de su aparato de teléfono celular, comprobó que habría estado en la ciudad en el horario en que se cometió el hecho.
La figura penal del “secuestro” tiene penas que van de 10 a 25 años de reclusión. Los policías fueron pasados a pasiva después del procesamiento dictado por la jueza Armagno.
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