En un operativo de rutina, inspectores de Bromatología de la Dirección de Ganadería provincial secuestraron en una carnicería de Mauricio Mayer 130 kilos de carne bovina que carecía de sellos de frigorífico y no contaba con la documentación correspondiente.
En ese momento, el funcionario estaba atendiendo al público cuando aparecieron los inspectores acompañados por policías de la división Seguridad Rural de Santa Rosa. El procedimiento se concretó el lunes pasado, a las 8.30, y causó un revuelo de tal magnitud en la comunidad que tuvo su resonancia en el recinto deliberativo.
Ese mismo día, se celebró una sesión ordinaria en la que Miranda reconoció ante sus colegas - oficialistas y opositores y ante el intendente Celestino Folmer - que su comercio había sido allanado con resultado positivo. Pero enseguida buscó victimizarse diciendo que le habían hecho "una cama" ante sus intenciones de competir por la intendencia con el actual jefe comunal, que el año pasado adelantó que buscará su reelección en representación del radicalismo.
Folmer negó terminantemente que haya estado detrás de alguna maniobra para perjudicarlo políticamente y le recordó que tanto él como otros vecinos hace tiempo que le venían advirtiendo que dejara de vender carne faenada en campos privados porque podía caerle una inspección, tal como finalmente ocurrió.
Decomiso.
Los inspectores provinciales también actuaron en Winifreda donde en una carnicería situada en el barrio Fonavi Oeste incautaron 30 kilos de carne vacuna en buen estado de conservación que se encontraba adentro de una batea. El carnicero les aseguró que esa mercadería no estaba reservada para sus clientes sino que unos minutos antes de que ellos llegaran se la había dejado una familia rural para que la trozara, un servicio que brinda habitualmente. Los inspectores igualmente decomisaron la carne. El comerciante anunció que presentará un descargo ante el Juzgado de Faltas municipal porque considera que no infringió las leyes sanitarias.
Ante estos casos, vale señalar que las carnes clandestinas no son sometidas a la verificación veterinaria por lo que se recomienda a la población evitar su consumo ya que las mismas podrían resultar nocivas para el ser humano.
Comentá la nota