El jefe de gobierno porteño tenía pensado participar pero cambió de postura tras una visita a San Juan. Mientras tanto, observa la interna del partido demócrata, donde se deciden las autoriades partidarias y una alianza con el PRO.
El jefe del gobierno porteño les había confirmado a gansos locales su participación en los festejos vendimiales que se producirán a fines de esta semana, pero en las últimas horas cambió. Macri estuvo en San Juan el martes y “la verdad es que sintió que lo trataron bastante mal. No quiso correr el mismo riesgo en Mendoza, donde la vidriera nacional es mayor. Ya habrá tiempo para que venga”, relató a Diario UNO uno de los demócratas que más entusiasmados estaban con la visita.
Más allá del faltazo, Macri decidió profundizar sus contactos con el PD para llegar a un acuerdo electoral y para eso cambió de negociador.
Desde hace días, el ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó (el encargado de vender el proyecto Macri 2015 por todo el país), dejó de ser el nexo entre el PRO y el PD para cederle ese lugar a un joven legislador de la ciudad de Buenos Aires: Francisco Quintana.
Aquí, el PD todavía no puede acercarles ninguna definición a los porteños. Por los fuertes tironeos internos de cara a la definición para octubre, a mediados de semana, los gansos decidieron separar la definición de los cargos partidarios de las candidaturas para las próximas elecciones, a través de una modificación de su Carta Orgánica.
Así, el 7 de abril se producirán las internas para decidir quién será el nuevo presidente partidario y para más adelante, en fecha a definir, pasó la disputa para la selección de los candidatos para el Congreso, la Legislatura y los concejos deliberantes. Una vez definidas las autoridades partidarias, se sabrá si los gansos arreglarán o no con Macri y de qué forma lo harán.
Disputa por la presidencia
El próximo 8 vencerá el plazo para la presentación de listas para la elección interna y el panorama político todavía no está bien definido. Si bien todos hablan de que se puede llegar a una lista de unidad y evitar la confrontación interna, cada sector buscará imponer que el presidente del consenso sea precisamente el suyo.
El oficialismo, representado en este caso por el actual presidente Andrés Grau, anunciará en los próximos días al candidato de su sector.
Aquí se especula con la posibilidad de que sea Carlos Balter el elegido, aunque el ex hombre fuerte del PD por ahora no piensa en volver. Balter estaría atravesando algunos trances empresariales y ya les habría comunicado a los suyos que está fuera de carrera. Grau está de acuerdo con un arreglo con el PRO, aunque con condicionamientos.
Jorge Difonso, el intendente de San Carlos, pretende ser ungido como candidato a presidente del oficialismo, pero todavía no cosecha los respaldos suficientes. El jefe comunal es quien más rechaza un arreglo con el PRO y es partidario de que los gansos se presenten en soledad en octubre.
Del otro lado está Omar De Marchi. El diputado nacional ya se bajó de la pelea por una reelección en su banca –perdió la pulseada interna para reformar la Carta Orgánica partidaria, que se lo impedía– y se concentrará en su candidatura a gobernador para el 2015 y como parte del proyecto de Macri a nivel nacional.
El lujanino está convencido de que no tendrá problemas para capturar la presidencia en marzo. De Marchi leyó como una claudicación de sus oponentes el desdoblamiento de las elecciones y está seguro de que, si hay internas, logrará ganar por mayor peso territorial. Ante esto, jugará sus fichas a imponer a su candidato del consenso. Pero tampoco le resultará fácil. Gran parte de los votos para la interna se los aporta un aliado circunstancial: el diputado Roberto Pradines, quien arrastra fuerte en Guaymallén. Pradines quiere la presidencia y que De Marchi lo apoye. Sin embargo, esto no será así: su colega diputado apoyará la candidatura de Richard Bataggión, con lo cual, si no hay un arreglo de por medio, Pradines podría romper el lábil acuerdo que tiene armado y pasarse para el otro sector.




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