Hermes Binner salió de lleno a enfrentar a Rubén Giustiniani por sus intenciones de candidatearse a gobernador. Su frase: "Son ellos y nosotros" puso en evidencia la posible ruptura del PS. El senador se lanza el 5 de febrero.
La interna en el PS tiene preocupada a buena parte del Frente Progresista Cívico y Social, que desde su constitución había visto cómo los socialistas resolvían hacia adentro sus problemas y que eran los radicales los que convulsionaban la convivencia interna. Ahora sucede lo contrario: aunque Barletta todavía no logró encolumnar a toda la UCR, no hay otra figura que pueda hacerle sombra, por lo que su postulación decantó. Por el contrario, en el socialismo la decisión de Binner de proponer a Bonfatti para la "reelección de la gestión" no convenció a Giustiniani. "Cualquiera que entienda de política sabe que la candidatura de Rubén Giustiniani era lógica. Nadie podía esperar que desista de postularse", aseguran en el entorno político del senador nacional. Y critican: "Estamos transitando un escenario que nos impusieron ellos. Nunca siquiera amagaron a dialogar, nos enteramos de todo por los medios".
Las críticas de Binner al senador hacia fines del año pasado, cuando aseguró que el Partido Socialista no debía ser "gorila" (en clara referencia a los intransigentes posicionamientos nacionales de Giustiniani en contra del gobierno de Cristina Fernández), no alcanzaron a minar la determinación del senador. Y la semana pasada el gobernador dijo que la interna ponía en riesgo la integridad del PS. "Fíjese lo que pasó con (Héctor) Cavallero cuando tuvimos la interna", ejemplificó el mandatario, recordando la salida del ex intendente del socialismo, actualmente precandidato a intendente por el kirchnerismo.
Si bien las declaraciones del gobernador parecen ser más un recurso retórico que una lectura política del futuro, la dureza de éstas deja en claro la determinación del gobernador de presionar a Giustiniani hasta las últimas consecuencias y en caso de que sea necesario jugar a todo o nada. A su favor cuenta con la ventaja de estar al frente de un gobierno provincial que tiene recursos y presencia en cada rincón de la bota. Es verdad que arriesga el liderazgo del Frente Progresista en caso de que el resultado no sea el esperado. Pero enfrente Giustiniani sabe que una contienda electoral pone en riesgo su continuidad como presidente del socialismo a nivel nacional a partir del 22 de mayo a la noche.
No obstante ello, en el Frente Progresista hay quienes señalan que las internas ya están "creando problemas que no había en los departamentos", por los alineamientos de senadores y presidentes comunales con los distintos referentes. Un miembro del radicalismo más cercano al gobernador opina que "hay que parar un poco la pelota" y convocar a una mesa "para analizar los años de gobierno y fijar la agenda para los próximos".
Dentro de este sector analizan que, por el momento, las chances electorales del Frente están intactas porque dentro del Partido Justicialista tienen serios problemas y hasta es posible que uno de los sectores vaya por fuera de la fuerza para evitar las internas. No obstante, opinan que "no hay que hacer dudar ni un momento a la gente de que la provincia tiene que seguir siendo gobernada por el Frente", para lo cual no contribuyen en nada -según esta lectura- las internas entre los sectores de Binner y Giustiniani.
El senador nacional, mientras tanto, recorre la provincia y evita confrontar con el gobernador. "Para nosotros, el programa es uno, gane quien gane la candidatura dentro del Frente", contestó el legislador cuando se le consultó sobre las declaraciones de Binner. Conciente de que corre detrás de toda la estructura de gobierno y del delfín del gobernador (pero al mando del aparato partidario), Giustiniani espera el momento para dar la batalla. Hasta se esfuerza por aparecer como más contemplativo ante los otros socios de la coalición oficialista, que en varias ocasiones salieron a denunciar que el socialismo los relega tanto en el Ejecutivo como en los ministerios. De esa manera, el legislador busca generarse una mayor base de apoyos para pelear la precandidatura. Hasta llegó, semanas atrás, a reunirse con Barletta y se especuló con una fórmula entre ambos, algo que parece imposible. "Nuestra relación con Barletta y el Grupo Universidad (comandado por él) es buena", aseguran cerca de Giustiniani. De hecho, ayer el titular del PS recorrió San Justo junto al senador departamental Rodrigo Borla, del sector de Barletta. Sin embargo un acuerdo así asoma imposible: ni Barletta arriesgaría la intendencia de Santa Fe y la relación con el binnerismo para ser segundo de Giustiniani; ni éste llevaría al punto de ruptura al PS para ir de vice de un radical.
Mientras persisten las peleas en el socialismo Barletta hace su juego, con la candidatura lanzada. Es que, en caso de una hipotética interna, lo mejor que le puede pasar es que los otros candidatos del Frente dividan votos. Aunque el intendente de la capital también debe batallar con una buena parte de la UCR, que en la interna juega para el delfín del gobernador. Pero más que nada habrá que esperar para ver si Giustiniani está dispuesto a llevar sus aspiraciones hasta la interna o esperar un momento más adecuado y guardarlas para más adelante.






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