Algunos cazadores se ven sorprendidos por la gran cantidad de animales muertos a balazos -es el caso de los antílopes negros- que son dejados tirados para que los animales carroñeros lo depreden en pocas horas.
La caza se habría producido con fusiles y a reflector -caza nocturna- lo que deja al animal absolutamente indefenso.
Las imágenes son elocuentes y en ellas se pueden ver a las gacelas que aparecen muertas a la vera de un camino, en un campo ubicado en cercanías de Jagüel del Monte.
Se trata de un establecimiento de más de 30.000 hectáreas, cuyos ocupantes sostendrían que los antílopes son una especie invasora que provoca daños considerables.
Esos animales, que tienen origen en India, comen raíces y pastos finos.
Si bien la Dirección de Recursos Naturales, a través del área de Fauna, otorga permisos para la caza de control de distintas especies, lo cierto es que todo indicaría que no pone ningún tipo de límites para esa tarea.
Podría agregarse que no se hace ningún control previo, y que, en realidad, no se conoce la cantidad de animales que circulan en la zona, con lo que quedaría liberada la posibilidad para que los propietarios hagan una matanza indiscriminada.
Lo peor es que los animales muertos quedan esparcidos por el predio, sin ninguna clase de aprovechamiento.
Los entendidos sostienen que tranquilamente se podría utilizar la carne para ser entregada en establecimientos educativos o en hogares, y que además el cuero tiene también su valor.
¿Qué debiera hacer Fauna?
Consultado Ariel Arce, presidente de la Asociación Nores Martínez, y guía de caza, dijo que "no hay razón para semejante matanza y peor aún para dejar los ejemplares tirados para los animales carroñeros".
"Fauna debiera hacer un control más estricto, y tener registrado someramente cuántos animales hay y cuántos debieran eliminarse. Personal de ese organismo tendría que fiscalizar cada caza realizada para control, con inspectores rotativos, y además que no sean siempre las mismas personas", añadió el dirigente.
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