Francia, EE.UU. y Gran Bretaña bombardearon varias ciudades libias, en cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad
TRIPOLI.- En la primera ofensiva de una coalición internacional desde la guerra en Irak, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia bombardearon ayer Libia y dieron inicio así a la aplicación de la reciente resolución de la ONU, que ordena proteger a la población civil de los ataques del régimen de Muammar Khadafy.
Anoche los bombardeos continuaban sobre Trípoli y la TV estatal libia informó que 48 civiles habían muerto por los bombardeos. Otras ciudades también fueron atacadas; entre ellas Sirte, Misrata y Benghazi.
En el marco de la operación bautizada Odisea del Amanecer, la aviación francesa primero destruyó varios blindados libios que intentaban atacar el bastión rebelde de Benghazi. En una segunda fase, las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña lanzaron, por lo menos, 110 misiles Tomahawk contra emplazamientos de la defensa antiaérea y los sistemas de comunicación libios.
"Más de 110 misiles de crucero Tomahawk lanzados desde barcos y submarinos estadounidenses alcanzaron más de 20 sistemas de defensa aérea integrados y otras instalaciones de defensa", afirmó el almirante estadounidense William Gortney.
La operación se desencadenó tras una cumbre en París, en la que países occidentales y árabes definieron las modalidades del ataque.
Mientras representantes de la Unión Europea, la Liga Arabe, Estados Unidos, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, debatían en París el dispositivo militar contra Khadafy, las fuerzas leales del régimen libio, ignorando su propia declaración de alto el fuego de anteayer, habían lanzado una ofensiva para arrebatar el control de Benghazi a los rebeldes.
El gobierno de Khadafy negó en todo momento haber atacado la ciudad e insistió en que eran sus tropas las que habían sido agredidas. Sin embargo, según fuentes médicas, la ofensiva del líder libio dejó 26 muertos y más de 40 heridos. Por su parte, los rebeldes aseguraron haber matado a 19 soldados (ver aparte).
"Aviones franceses están ya preparados para intervenir contra blindados que amenacen a civiles desarmados", advirtió el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras la reunión en París.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó en Brasil que había autorizado a las fuerzas armadas de su país a realizar una "operación limitada en Libia" para proteger a civiles (ver página 6).
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró que ninguna fuerza terrestre estadounidense se implicará en las acciones militares en Libia.
Por su parte, Mustafa Gheriani, vocero del Consejo Nacional de Transición instaurado por los rebeldes, afirmó: "Finalmente Francia devolvió la esperanza al pueblo libio".
"No conocemos aún el resultado de estos ataques, pero esperamos que la comunidad internacional siga protegiendo nuestra población civil, según lo dispuesto por la resolución de las Naciones Unidas", dijo Gheriani.
Mediante la resolución 1973, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó, el jueves pasado, el uso de la fuerza y la imposición de una zona de exclusión aérea para proteger a la población libia de la contraofensiva lanzada por Khadafy para aplastar a la rebelión civil, que, desde mediados de febrero, tomó el control de varias ciudades. La revuelta libia es el último capítulo de la "primavera árabe", que comenzó, en enero, con la caída de Ben Alí, en Túnez, y siguió, en febrero, con el fin del régimen de Hosni Mubarak, en Egipto.
En tanto, el canciller francés, Alain Juppé, advirtió que la acción militar de la coalición occidental se va a mantener "en los próximos días" hasta que el líder libio ceda y cumpla "al pie de la letra" la resolución de la ONU.
En medio de los bombardeos, los seguidores de Khadafy tomaron las calles de Trípoli y se concentraron junto a las zonas militares para convertirse en escudos humanos. Entre ellos estaba Asha, una de las hijas del dictador.
Tras los ataques de la coalición, la reacción del líder libio no se hizo esperar. "El Mediterráneo se convertirá en un campo de batalla", amenazó en un breve mensaje de audio, en el que afirmó que está dispuesto a atacar "objetivos civiles y militares" en esa región. "El pueblo libio va a combatir a los cruzados. Vamos a abrir los arsenales y armar a todos los libios", advirtió el hombre que gobierna Libia con mano de hierro desde 1968.



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