Cada día que pasa desde la que se dio en llamar “La masacre de José León Suárez, hay más certezas políticas de que las muertes de Franco y Mauricio se debieron a la brutalidad policial y a una falta extrema de profesionalismo.
La del barrio, Carcova es una villa de larga tradición en San Martín, donde conviven una mayoría de trabajadores con una minoría de malandraje, los primeros, obviamente, no quieren a los segundos, a los que acusan de haber tenido participación con una provocación que generó la desmesurada respuesta policial, de hecho el gobierno reconoció este hecho al intervenir la comisaría 4ta. Y pasar a 15 efectivos a disponibilidad.
La interna dentro del Sciolismo. El Movimiento Evita, sobre quien recayó la organización de la marcha, aspira a compartir la fórmula para la gobernación en la boleta del PJ-FPV, para ello ya se autopostularon Emilio Pérsico y el diputado Fernando “Chino” Navarro, los dos presentes en la marcha. El Evita, el más pejotista de los movimientos sociales K, no quiere romper con el gobernador, pero presiona para que aparten al ministro Casal y adapten la política de seguridad provincial a la que trata de imponer Nilda Garré.
Los oradores del Evita, los dirigentes nacionales Navarro y Adela Segarra enfocaron sus cañones en la Policía y no nombraron a sus jefes políticos.
La interna entre movimientos sociales. El diputado Depetri sí cuestionó con nombre y apellido al gobernador y al ministro.
De la marcha también participaron Barrios de Pié y Libres del Sur, con la presencia de la diputada Victoria Donda, los que de hecho fracturaron a la protesta porque prefirieron marchar hacia la Comisaría y no al fondo de Carcova donde se descubrieron los dos monolitos construídos por los vecinos.
También se pudo ver a militantes de proyecto Sur, la Cámpora, Nuevo Encuentro, la Corriente Nacional Sindical y sectores de la CTA.
El movimiento Lautaro, de presencia local, se autoexcluyó por considerar que el acto no atacaba al intendente Ivoskus
Con todos estos avatares el acto de memoria y protesta contó con un importante respaldo popular, no se sabe qué pasará con Casal y Paggi, el gobierno provincial salió del paso apagando fuegos, el intendente Ivoskus logró mantenerse apartado de una cuestión que no lo atañe directamente, y la eterna interna entre los movimientos sociales, que a veces cae en la mezquindad, obligó a la abuela de una de las víctimas a quejarse de la profusión de banderas políticas, que convirtieron un reclamo legítimo y necesario en territorio de disputas de poder.
El acto fue abierto por Raquel Wittis, que no pudo imponer su cordura




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