Más de cincuenta mil personas protestaron contra las legislativas, donde triunfó el oficialismo. La misión de observadores de la OCDE alertó sobre “irregularidades”.
En un hecho inédito para Rusia, más de 50 mil personas –80 mil según algunas estimaciones– se manifestaron ayer en Moscú y decenas de ciudades del país para protestar contra supuestas acciones de fraude en las elecciones legislativas que ganó el partido del primer ministro, Vladimir Putin, la semana pasada. Según sus organizadores, la de ayer fue la mayor movilización desde la Perestroika, hace más de veinte años.
El Diario Oficial publicó los resultados de los comicios, que confirmaron la victoria de la oficialista Rusia Unida con el 49,32% de los votos y una mayoría absoluta de 238 escaños sobre 450 en la Duma (Cámara baja). La misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) había alertado el lunes pasado que se constataron irregularidades “frecuentes” y “serias indicaciones de que las urnas fueron llenadas con votos” no emitidos al finalizar los comicios.
“Devolvamos al país sus elecciones”, “¡Queremos un nuevo recuento de los votos! o “¡Rusia, sin Putin”, eran algunas de las consignas que se podían leer en las pancartas en la plaza Bolótnaya, colmada por una mayoría de jóvenes. En la tribuna coincidieron dirigentes de todo el arco opositor, desde la extrema izquierda hasta el nacionalismo o los liberales. Todos descargaron sus críticas a Putin, quien llegó al poder en 2000 y anunció su intención de volver al Kremlin el año próximo.
La manifestación en la capital rusa se desarrolló en medio de un impresionante e intimidante despliegue de las fuerzas de seguridad, con centenares de camiones antidisturbios que custodiaban los accesos a la Plaza Roja y la sede del servicio secreto FSB (ex KGB). Un helicóptero sobrevolaba a baja altura el centro de la ciudad. Aún así, en la capital no se registraron incidentes entre los manifestantes y la Policía. Tal vez sea un síntoma de cambio en Rusia, donde los actos antigubernamentales terminan con centenares de heridos y detenidos.
Por ahora, las autoridades no resolvieron cómo actuar ante la indignación popular que se expresó ayer. El vocero de Putin, Dmitri Peskov, reconoció que el gobierno no definió aún su posición. A juzgar por los primeros indicios, el Kremlin busca ganar tiempo y presentar las protestas como un avance hacia la libertad de expresión. Los medios oficialistas informaron sobre la movilización en Moscú, pero ocultaron las reivindicaciones.
Putin se limitó a acusar a los Estados Unidos de fomentar las protestas y favorecer un clima de “caos” en el cual, según él, Washington habría invertido “centenares de millones de dólares”. Sobre las manifestaciones, el ex KGB sólo advirtió que el Estado utilizará “todos los medios legítimos” para reprimir cualquier incidente.
Chávez defendió a su aliado
Un día antes de que decenas de miles de rusos se manifestaran en Moscú para denunciar fraude en las elecciones legislativas, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, defendió al gobierno de Rusia y al primer ministro Vladimir Putin. “Aquí va a pasar igual”, vaticinó Chávez.
“Vamos a ganar con 70% y ya me imagino las reacciones de los Estados Unidos y sus aliados: ‘el fraude en Venezuela’, ‘la dictadura de Venezuela’... es la naturaleza del imperio.”
El líder bolivariano criticó a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, por sus cuestionamientos en relación a la falta de transparencia en el proceso electoral ruso.
“El partido de Putin ganó con mas de 50% y sin embargo, viene esta señora a meter las narices en las elecciones de Rusia”, acusó Chávez, y destacó la “valiente y firme posición” de Putin y del presidente Dimitri Medvedev “ante la pretensión de los Estados Unidos de acabar con el mundo”.



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