Masiva asamblea de vecinos pidió más seguridad

El salón del club Médanos Verdes quedó chico y la masiva presencia sorprendió hasta los propios organizadores. Los vecinos de los barrios Villa Martita, Villa Navarro Sarmiento y Villa Amalia se reunieron anoche y reclamaron distintas medidas respecto a la seguridad, una movida que se generó a partir de una serie de hechos delictivos violentos sucedidos en esa zona de la ciudad.
Más de 200 personas acudieron a la reunión convocada a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Encabezada por el vecino Darío Zorzi, que actuó como coordinador del encuentro, la convocatoria tuvo la presencia del comisario Diego Martínez, jefe de la Unidad Regional 1, junto a otras autoridades de la fuerza.

Los vecinos de esa zona residencial de Santa Rosa llegaron a la reunión preocupados por los violentos asaltos que en las últimas semanas sufrieron las familias Giavedoni y Garmendia. Más allá de esos hechos, fueron muchos los que marcaron la necesidad de tener "una mayor participación y compromiso" con lo que sucede en el barrio. "Creo que debemos hacer un mea culpa, porque hasta ahora somos muchos los que ni sabíamos que hay una Comisión Vecinal y que si nos juntamos entre todos vamos a tener mucha más fuerza que cada uno por su lado. La idea sería eso, más allá de pedir más policía, más luz o mayor control, lo bueno sería ver qué puede hacer cada uno", destacó Zorzi.

Propuestas.

A partir de esa intervención los vecinos fueron desgranando distintas inquietudes. Varios pidieron que haya más luz artificial en horario nocturno, que se limpien los terrenos que están baldíos, que se instalen cámaras de seguridad y que la policía tenga mayor presencia.

"Nosotros creemos que todo esto que se habla aquí va a tener mayor energía y posibilidad de ser escuchado si ustedes se juntan, si fortalecen una Comisión Vecinal, también que se conozcan entre los vecinos y armen como un red de contención. Eso sucede en lugares como Buenos Aires y creo que es un hecho práctico que puede servir", sugirió Martínez.

Otro reclamo estuvo vinculado al conflicto alrededor del predio del Tiro Federal, "una boca de lobo" según lo describió uno de los vecinos. "No puede ser que por una cuestión de jurisdicción nadie se haga cargo, que el Ejército, que la Municipalidad, que Nación, pero acá tiene que primar el derecho a la vida, y en eso tenemos que ser fuertes y reclamar a quien tenemos más cerca, en este caso la municipalidad", dijo uno de los hombres que pidió la palabra.

Leyes.

Además de las autoridades policiales, en el encuentro estuvo el diputado del Frepam Carlos Bruno, el concejal del Frepam Guillermo Di Liscia y el dirigente del PRO Martín Ardohain.

En general, los vecinos ponderaron el desempeño policial, y muchos apuntaron que "fallan las leyes porque la policía sabe quiénes son los delincuentes, pero a veces no puede hacer nada", planteó una vecina.

Otro pidió que haya controles en los ingresos a la ciudad, "porque nadie controla a los que vienen a visitar a los presos", se escuchó

Entre los concurrentes circularon planillas para que cada uno volcara sus datos personales y así armar una lista con teléfonos para comunicarse entre sí. "Yo vivo hace diez años en Villa Martita y recién hace tres meses le toqué el timbre a mi vecina e intercambiamos teléfonos, también está en cada uno aportar lo que puede y cuidarnos entre todos", propuso una señora.

Una familia vive con miedo a una cuadra de la jefatura

La familia Martínez, de la calle Escalante, vive días de miedo. El miércoles de la semana pasada, a la madrugada, dos personas ingresaron al patio trasero de su vivienda, ubicada a una cuadra de la Jefatura de Policía, en pleno centro santarroseño. Los invasores mataron a golpes a "Roque", el perro rottweiler que oficiaba de mascota y guardián a la vez.

Antes de aquel ataque, los Martínez creen que habían sufrido otros intentos de ingresar a la propiedad. Aseguran que el perro había aparecido golpeado días antes, algo que ellos atribuían ingenuamente a la torpeza del animal, sin pensar que había sido agredido por personas que intentaban ingresar a la casa y encontraban en el rottweiler un impedimento.

Lindera al hogar de la familia, hay una vivienda deshabitada que lleva años sin mantenimiento al punto que los yuyales están tan altos como la medianera. Por allí, saltando un tapial, ingresaron los individuos que intentaron robarles en la madrugada del miércoles. Ese día, el perro no ladró en ningún momento y Nélida Giunta de Martínez, una de las moradoras, notó la presencia de personas en el patio tras escuchar el estallido del vidrio de una camioneta que estaba en el interior de la propiedad.

Muerto a golpes.

Esa misma madrugada, antes del hecho de inseguridad, los Martínez habían visto cómo un grupo de jóvenes con motos y un Fiat Duna, color blanco, estacionados frente a la vivienda, provocaban ruidos molestos con los motores de sus vehículos. Ahora repasan los hechos y ligan ese episodio con el intento de robo.

Un hecho que le llamó poderosamente la atención fue que los sujetos, instantes después de ingresar, se dirigieron a una habitación construida en el patio y encendieron dos luces. "Vamos, vamos", les escuchó decir a los extraños mientras corría hacia el teléfono para comunicarse con el 101. Los hombres habían notado que su presencia había sido advertida y decidieron huir por el lugar donde ingresaron.

Cuando con su marido, Oscar, y su otra hija, Ximena, salieron del estupor, en momentos en que la Policía ya estaba en el lugar, notaron que el perro estaba muy golpeado. Al parecer no ladró porque primero lo sedaron y luego lo golpearon. Las heridas que le provocaron terminaron matándolo días después, luego de ser atendido infructuosamente por tres veterinarios.

Vivir con miedo.

Mariquena Martínez, la otra hija del matrimonio, aseguró ayer que en su casa viven con miedo, pues creen que los desconocidos "entraron decididos a matar". Además se mostró alarmada por la falta de respuestas de la Policía. Aseguró que en la Tercera, el oficial que le tomó la primera denuncia y que el domingo se limitó a tomarles una exposición, los trató muy bien desde el aspecto humano, pero sin ofrecer una respuesta desde el punto de vista profesional.

"Le exigimos al jefe de la Policía o a quien corresponda que se hagan cargo", imploró.

Añadieron que el domingo a la tarde, cuando la alarma puso en fuga a otra persona que ingresó al patio, la Policía demoró mucho en llegar tras el llamado al 101. "Evidentemente no nos creen, ya no sabemos qué pensar", dijo.

Los Martínez están asustados. Creen que alguien pudo haberle dado a los "visitantes" algún dato falso respecto a una suma de dinero o algún objeto de valor. "Acá no tenemos nada. No hemos hecho ninguna venta, no hay dinero ni joyas. Si tuviera algo, la verdad que les dejaría la puerta abierta para que se lo lleven y no vuelvan más, para poder estar tranquila, pero acá no hay nada", se lamentó Nélida.

Advertencia desoída.

Mariquena aseguró que el martes 5, antes de que los dos hombres ingresaran a la casa, había anticipado a un oficial de la Policía y al propio vigilador de la cuadra lo que podía suceder. El efectivo se justificaría luego diciendo que en lugar de ir a la casa de los Martínez, se confundieron y estuvieron inspeccionando un inmueble de la misma cuadra, pero en la vereda opuesta.

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