Los principales mercados registraron fuertes caídas, liderados por Atenas, que bajó un 7,3%. Fue por desconfianza ante el rescate a Grecia y rumores -luego desmentidos- sobre la solvencia de la economía española y un préstamo del FMI.
En un día frenético, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, salió a desmentir categóricamente un falso rumor que indicaba que España había pedido ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) por 280.000 millones de dólares. Como consecuencia, la bolsa española perdió ayer todo lo que había ganado en once meses, al caer un 5,4%, mientras que en Grecia bajó un 7,3%. A su vez, Lisboa perdió el 4,2%; Dublin, el 4,1%; Milán, el 4,7% y Londres, el 2,56. París y Frankfurt cedieron el 3,64% y 2,60%, respectivamente, en tanto que Wall Street cayó 2,02 por ciento.
El índice Latibex que alberga 32 valores latinoamericanos cotizados en Euros se derrumbó un 3,52%. El peor castigo se lo llevaron los bancos que descendieron un 7% y las empresas constructoras. También las plazas latinoamericanas sintieron el sacudón. La principal bolsa de la región, San Pablo, cayó el 3,35%, México perdió el 2,17% y Buenos Aires el 3,67%.
Además del rumor desmentido sobre la ayuda del FMI, Madrid debió lidiar con otro que aseguraba que las agencias de calificación crediticia Filtch Ratings y Moody´s se aprestaban a rebajar el nivel de calidad de los bonos de deuda española siguiendo la acción de su colega Standard & Poor´s, que el 28 de abril pasado disminuyó la nota de solvencia de España para enfrentar el pago de su deuda.
"Esto es una locura", desmintió el jefe de Gobierno español, Rodríguez Zapatero, quien añadió que las especulaciones eran un "despropósito descomunal". El presidente de gobierno señaló que la campaña "es intolerable y provoca daño a España". El líder socialista desmintió categóricamente que hubiera ningún pedido de ayuda al Fondo Monetario.
No hay ninguna posibilidad de que España se contagie de la crisis griega y la "fuerte solvencia de España" está fuera de toda duda, afirmó el presidente español. "La confianza se produce con datos y con hechos, no con opiniones", insistió Rodríguez Zapatero. "Si un rumor de esta naturaleza, que es un despropósito descomunal, provoca un efecto inmediato estaríamos ante un hecho muy grave", aseguró.
Las desmentidas se produjeron en catarata, pero el daño ya estaba hecho. "No hay ninguna verdad en estos rumores", afirmó por su parte el vocero del Fondo Monetario Internacional, Bill Murray. Las agencias de calificación Filtch y Moody también negaron que se aprestaran a recalificar a la baja la solvencia española.
El clima europeo, muy sombrío, también contribuyó al hundimiento. Ha quedado claro que los inversores alentados por los especuladores no otorgan confianza al plan europeo de rescate a Grecia y piensan que los 110.000 millones de euros en ayuda a lo largo de tres años concedidos el último domingo serán insuficientes para alejar el fantasma del cese de pagos de sus deudas. La incertidumbre golpeó también al euro, la divisa europea, que ayer cayó un 1,2%, el mínimo en un año, para intercambiarse a un 1,30 dólares.
El clima de desconfianza quedó recogido en toda su profundidad y extensión por una encuesta realizada por la prestigiosa empresa demoscópica Metroscopia para el diario El País. Un 81% de los consultados desconfían de las medidas adoptadas por el gobierno para conjurar la crisis. Hasta un 64% de simpatizantes socialistas rechaza la gestión de Zapatero.
La Unión Europea no despierta tampoco confianza ya que un 62% rechaza las medidas adoptadas por la comunidad. Pese a la insistencia en que la crisis griega no tiene nada que ver con España, un 71% cree que es un "serio aviso" para el país. Un 83% opina que Zapatero "improvisa sin parar" y un 68% opina lo mismo de Mariano Rajoy, líder del opositor Partido Popular.
Tres grandes diarios internacional se unen al coro sombrío. "España tiene el riesgo de caer en la misma trampa que Grecia, a no ser que acelere las reformas económicas", augura The New York Times. Idénticos reparos formularon The Wall Street Journal y el Financial Times.


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