A finales del año pasado, Rubén Marín estuvo en la residencia de Olivos con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y en esa ocasión quedaron en encontrarse en los primeros meses de 2011.
"La diferencia es que Jorge y Verna van a una reunión de tipo institucional, como gobernador de La Pampa y de senador nacional, porque no es algo menor que la presidenta quiera tener en claro cómo actuará el bloque del PJ-La Pampa en la Cámara alta", expresó el vocero de los "anaranjados·.
Marín, declamado defensor de la gestión de Cristina, sería recibido por ésta en el mes de marzo, de acuerdo al armado de la agenda a cargo de la Secretaría General de la Presidencia.
El actual titular del PJ provincial "espera definiciones en la Plural, para ver qué hacer y maneja estas opciones: ir a interna o llegar a un arreglo decoroso con la Plural; esto depende de si Verna va como candidato a gobernador, porque de no ser así, (el vicegobernador Luis) Campo ya anunció que presentaría batalla en una eventual interna con Oscar Mario Jorge, lo que cambiaría el panorama interno", agregó el marinista.
Momento difícil.
El justicialismo, por estas horas, no las tiene todas consigo. Después del encuentro de Cristina con Verna y Jorge será un momento de definiciones. Pocas veces antes en el PJ hubo tanta preocupación.
Aunque la invitación de la presidenta Cristina Fernández al gobernador Oscar Mario Jorge y a Carlos Verna, "para hablar de política" según dicen los allegados al senador, podría estar abriendo la puerta a una posible postulación de cualquiera de los dos en la gobernación provincial, no es menos cierto que la realidad de la interna provincial no puede ser desatendida por quien pretenda erigirse en candidato del justicialismo pampeano.
Se sabe, la relación entre la Presidenta y Verna ha sido inexistente desde un incidente que terminó con Cristina fuera del bloque del PJ en senadores -y que según trascendió habría incluido un exabrupto del pampeano-, hace de esto ya varios años. Que ahora acepte recibirlo constituye un acercamiento que los integrantes de la línea Plural valoran de una manera muy especial.
Se conoce también la sinuosidad del comportamiento de Carlos Verna en relación con proyectos del Ejecutivo, lo que también podría haber aumentado aquella tirantez producto de aquel suceso, y por eso la satisfacción de los suyos al conocer esta invitación.
Lo de Jorge es distinto, porque desde un principio dijo estar alineado con la Presidenta, y su relación podría ser caracterizada como "normal" -esto es correcta, sin ventajas comparativas con respecto a otros mandatarios provinciales, pero al menos siendo escuchado en sus reclamos-, por lo que se entiende que nadie desde el orden nacional le pondría piedras en el camino de una eventual reelección.
Las dudas.
Pero más allá de esa posible "bendición" presidencial hay todavía aspectos que ponen un manto de duda en torno a la suerte de la próxima elección por la gobernación en La Pampa, e incluso a lo que pueda suceder en la capital provincial.
Un peronismo dividido como nunca ante un contexto electoral, la circunstancia de que la comuna de la capital provincial esté en manos del Frepam, y la aparición de un condimento extra como es la condición de candidato por afuera de Juan Carlos Tierno, obliga a la prudencia en un análisis sobre lo que puede suceder.
Los plurales, tímidamente, salieron en las últimas semanas a hacer algunas pintadas donde se lee "Verna 2011", pero el silencio de su jefe los incomoda, los tiene inquietos y por ahora sólo apelan a frases jactanciosas para decir "presente" en cualquier discusión, sabiendo que constituyen la mayoría dentro del PJ lugareño. Por eso respiran aliviados y se refriegan las manos ante ese llamado presidencial. ¿Pero alcanza para apelar a frases triunfalistas?
Marín no la hará fácil.
Se podría decir que no será tan fácil la cuestión a dilucidar. Convergencia Peronista -Rubén Marín- no se la va a hacer fácil. El viejo caudillo se siente traicionado y sabe que cometió un error cuando le abrió la puerta a Carlos Verna para que finalmente se sentara en el sillón de Villa Elvina (quizás en ese momento no tuvo otra alternativa).
Allí sí, con el aparato en sus manos, Verna movió las fichas para desmontar el poder de los naranjas, impulsó la candidatura de Oscar Mario Jorge -paralelamente dejaba crecer a Tierno, primero en calidad de ministro y después propiciando su candidatura a intendente-, y logró que los propios vieran a los marinistas con más bronca que a los seguidores de otros partidos provinciales.
Todo esto derivó en una dura confrontación que particularmente afecta a los sectores políticos intermedios.
Es cierto que muchos de la tropa marinista fueron cooptados y pasaron, sin ningún remordimiento, a las líneas plurales. Y también es verdad que los que no pudieron, o no quisieron, cruzar de vereda, pasaron a ser los relegados del peronismo provincial. Naturalmente el desencanto, la desilusión, fue la consecuencia natural, y así quedó expresado en diversas oportunidades. El desplazamiento de Tierno de la comuna capitalina y el inmediato triunfo del radical Francisco Torroba tiene mucho que ver con aquella contrariedad. Muchos votos justicialistas -muchos de Convergencia- fueron a parar al Frepam (aunque cabe admitir que no pocos vernistas tampoco querían al ex ministro nuevamente en la intendencia y, es más, tampoco lo habían querido la primera vez que se presentó).
Desconfianza mutua.
Hay una cuestión vinculada al encuentro de Cristina con Jorge y Verna que no puede eludirse. Por más que se lo quiera maquillar, lo cierto es que en el vernismo no tienen confianza en el kirchnerismo y también descreen de su proyecto nacional y popular. "Qué querés con este gobierno nacional centralista, que maneja la caja y no deja hacer en las provincias", dijo esta misma semana una cercana fuente del senador que, obviamente, pidió reserva de identidad.
Por aquello de que la política es el arte de lo posible podrá haber un acuerdo de circunstancias entre el kirchnerismo y el vernismo, pero en el fondo la desconfianza y la susceptibilidad persistirán, de un lado y de otro.
Así las cosas, el justicialismo pampeano necesitará, indudablemente, que acuerden las líneas internas para impedir la dispersión de la tropa, y que la sorpresa que tuvieron en la municipalidad de Santa Rosa -que admiten será difícil recuperar- se extienda al orden provincial. Pero ese acuerdo no está cercano, y aunque el marinismo está devaluado es más que probable que sea convocado a la mesa de negociaciones.
¿Alcanza con que acuerden?
La semana pasada hubo un avance de los convergentes -a partir de manifestaciones de su juventud-, con pintadas que hablan de "Marín 2011", pero en realidad es fácil advertir que son muy pocos los que creen en un nuevo período del veterano líder al frente del gobierno provincial. Se trata en todo caso de una estrategia para llegar mejor posicionados a la mesa de negociaciones, y allí estará el meollo de la cuestión.
A lo mejor no son tanto los votos convergentes, pero son suficientes para hacer daño si no están, porque habría que sumarlos a los que con certeza les restará Juan Carlos Tierno en la contienda de octubre. Hoy algunas encuestas estarían mostrando a Verna ocupando una tercera posición en Santa Rosa, por detrás del Frepam y del mismo Tierno. Números que por otra parte son coincidentes en distintas encuestas.
¿Y entonces? A Marín no le queda otra alternativa que negociar, dicen algunos observadores, y no se conformará con poco. "Por lo menos la vice gobernación, tres o cuatro diputados y el segundo diputado nacional", dicen hombres de su entorno.
Los plurales tienen la palabra. Podrán acceder o no: deberán evaluar si es necesario el acuerdo o si se sienten en condiciones de ganar solos, con la fuerte presencia de la figura de Carlos Verna -si es que decide ser el candidato-, o con las características de Ningo Jorge y su gestión, o con la "tercera posición" que encarnaría Cacho Campo, a la espera de cualquier deserción que pueda habilitar sus conocidas pretensiones.
El tiempo de definiciones se acorta. El cónclave con la Presidenta será muy importante, pero falta saber si alcanzará para ser decisivo en las elecciones provinciales





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