El apaleo de camporistas por parte de la policía provincial el día de la asuncion de Scioli fue sólo el comienzo de una serie de episodios que irán marcando, con el correr del 2012, las íntimas diferencias políticas entre el Gobernador Scioli y su flamante Vice, Gabriel Mariotto. El papel de la Rosada en una relacion que promete más tensiones que acuerdos.
Si bien la responsabilidad por esa accion policial no fue asumida por el Ejecutivo, todos apuntan a que la orden emanó del principal operador político del Gobernador, su Secretario de Gobierno Alberto Pérez.
Por otro lado, quien habría habilitado las puertas del recinto a los jóvenes kirchneristas no habría sido otro que nuestro conocido Sergio Berni, flamante vicepresidente de la Cámara Alta y delegado directo del círculo íntimo de Cristina en La Plata.
Berni fue impuesto primero en el segundo lugar en la lista de senadores provinciales de la Segunda Seccion, desde su trabajo territorial en la pequeña localidad de Lima, y luego como Vicepresidente 1° de la Cámara.
Ex militar, todo indica que su experiencia operativa en delicadas misiones ordenadas por el Ejecutivo será muy relevante en el escenario político provincial.
Pero sin dudas la figura que marcará el ritmo de la relacion del gobierno nacional con Scioli será el propio Vicegobernador Mariotto, quien ya ha dado sobradas muestras de que su rol no se limitará a tocar la campanilla del Senado ni a administrar su presupuesto, sino a marcar la línea política que desde Olivos quieran que se implemente en todo el territorio provincial.
Scioli, enemigo de las confrontaciones públicas al punto de ser considerado el político que menos veces se enfrentó a otro ubicado por encima de su cargo, deberá modificar su perfil obligado por las circunstancias.
Si no lo hace, corre el riesgo de ir perdiendo influencia sobre su propia administración a medida que se acerque el final de su mandato, cuando no podrá ser reelecto.
Sin dudas ese nuevo perfil no lo tendrá a él como vocero, sino a aliados que ya se hayan distanciado del Gobierno nacional ante un año con nuevas fricciones sociales.
Mariotto, mientras tanto, ya ha conectado el freezer donde tratará de guardar cada iniciativa parlamentaria del sciolismo que no cuente con el aval del gobierno nacional.
El primer ejemplo de ello es el ultrapromocionado “Plan de Regionalizacion” provincial, que el propio Scioli se encargó de militar junto a Santiago Montoya en cada uno de los municipios afines desde el 2009.
Este Plan de Regionalizacion importaría una nueva división pólítica y económica de la principal provincia del país, con una serie de “subcapitales” regionales que partirían el interior de la Provincia y el Conurbano en 4 regiones cada uno, bajo las cuales se subordinarían el resto de los municipios, hoy en un pie de igualdad.




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