El joven candidato a jefe de Gobierno, favorito de Cristina Kirchner, opina que su gestión en Aerolíneas es la carta de presentación para ganar el voto no derechista.
Mira una y otra vez, sin cortar el hilo de la conversación, la pantalla que le marca a cada hora el índice de puntualidad de los vuelos de Aerolíneas Argentinas. Cada tanto, también pispea otra pantalla de led gigante: un mapamundi en el que se ven los aviones de la empresa que están, en ese momento, en el aire. Aunque ya es oficialmente el precandidato a jefe de Gobierno porteño mimado por la Casa Rosada, a Mariano Recalde le cuesta no hablar de Aerolíneas, la empresa de la que es presidente desde 2009. “Estaba en terapia intensiva, en estado vegetativo, y hoy está vivita y volando”, dice, entre risas, en alusión a las dificultades que atravesó en los últimos años. Ahora tendrá que redoblar el esfuerzo para impulsar su candidatura en una campaña que ya está en marcha.
En Buenos Aires se eligió el primer diputado socialista de América Latina, es la ciudad del 17 de Octubre, de la ronda de las Madres, del 19 y 20 de diciembre. ¿Por qué gana la derecha desde hace 10 años? ¿Cómo se hace para ganarle al PRO?
Hay que mostrar una propuesta superadora. Generar la confianza en que podemos ser mejores gestionando para vivir en una ciudad más cómoda y más inclusiva. No creo que el electorado se haya derechizado y tampoco que esté cautivo del PRO ni de ningún partido político. Es un electorado maduro, que va eligiendo. Como en la última elección votó mayoritariamente al PRO, en 2011 Cristina sacó más votos que todos. Si ella pudo, nuestro camino es parecernos cada vez más a ella. No es fácil, pero ése es nuestro trabajo.
¿No cree que sea una ciudad opositora al poder central?
Puede que haya algo de eso, pero fundamentalmente el problema actual que enfrentamos en las grandes ciudades es la enorme influencia que tienen los medios de comunicación.
¿Cómo se hace para romper esa barrera?
Con la democratización de los medios y una buena campaña que pueda superar el cerco mediático. La gente está más atenta, investiga un poco más, analiza las distintas campanas. Durante todo el año están con el pajarito que te pica la cabeza y te dice que somos malos, feos, sucios, gestionamos mal, que perdemos (en Aerolíneas) dos millones de dólares por día. Todas mentiras, que terminan generando cierto sentido común.
¿Cómo se revierte?
La fortaleza de mi candidatura es la gestión de Aerolíneas, a pesar de lo que dicen los medios. Hemos logrado superar toda la mala prensa, toda la campaña que tuvimos en contra. Los hechos se impusieron sobre el relato de Clarín.
¿Cuál es el principal problema de la Ciudad?
Era una ciudad superavitaria cuando asumió Macri. Aumentó los impuestos y tomó deuda. Así y todo, tenemos déficit. Del PRO es ineficiente administrando. Además hay una cuestión política. Buenos Aires es la ciudad más rica del país, con más presupuesto por habitante. Se ha hecho muy poco para cambiar situaciones socialmente injustas. No puede ser que haya cinco mil pibes que no tengan vacantes en la escuela pública. No puede haber ni uno solo. Demuestra algo más que ineficiencia: hay despreocupación. Sobre todo porque la mayoría de las vacantes faltan en el sur.
¿Tiene un plan para resolver la falta de acceso a la vivienda?
Otro eje central de nuestra propuesta es tener una política de vivienda. Casi el 10% de la población vive en villas y asentamientos, sin servicios, sin las condiciones mínimas de dignidad. Nosotros vamos a urbanizar toda la ciudad. Hay que darles una solución a quienes tienen dificultades para alquilar. Vemos a menudo medidas efectistas, como “Alquilar se puede”. En realidad, alquilar no se puede. Los requisitos, los montos e ingresos… es para pocos. Cada vez hay más gente con problemas con las garantías, los precios, el abuso de las inmobiliarias. Y ni hablar de un plan para que cada vez más personas puedan llegar a la primera casa. El gobierno nacional sí lo viene haciendo con más de 90 mil créditos Procrear. Es un plan enorme, que la Ciudad no acompaña.
¿Y qué haría con el transporte?
Son dos modelos opuestos. El gobierno nacional invierte, mejora y transporta a más gente. El gobierno porteño, en cambio, gestiona un subte que no avanza y que deja al 20% de los pasajeros abajo por el aumento del precio del pasaje. Ésta es una Ciudad en la que hay cada vez más autos y donde se mueven cada vez más personas porque vivimos en un país que tiene cada vez más trabajo y más poder adquisitivo. Entonces es necesario más transporte, más Metrobús. Y hay más autos porque cada vez más argentinos pueden comprarse uno. Son problemas nuevos, que esperemos no los tenga que solucionar Macri (si llega a ser presidente) porque los solucionaría haciendo que menos gente trabaje, que menos gente tenga auto. La paz de los cementerios.
¿Cuál es el principal desafío del Frente para la Victoria en estas elecciones?
Nuestra meta es tratar de igualar a Cristina, no sólo en votos sino en capacidad de gestión, convicciones, popularidad. Y, por supuesto, convencer a la mayor cantidad de porteños. Nosotros tenemos que mostrar que el FpV es una fuerza políticamente honesta, no sólo por lo transparente, sino porque propone lo que piensa y dice lo que va hacer. No nos escondemos, ni nos camuflamos juntándonos con gente por una cuestión electoral. Todos los precandidatos del FpV compartimos eso y le llevamos la tranquilidad a quien nos vote que va saber a quién está eligiendo.
¿Le preocupa el antiperonismo latente en Buenos Aires?
Ya no hay más antiperonismo… o está reducido a un sector muy minoritario, ésos que tocan las cacerolas cada tanto. La gran mayoría elige opciones en función de otros valores. No me parece que haya un antiperonismo rabioso.
¿Qué ciudad está dejando Macri tras ocho años de gestión?
Déficit fiscal, impuestos más caros. Una ciudad con una policía mal gestionada, edificada sobre la base de personas con muy malos antecedentes y que tiene, en su forma de actuar, un componente violento siempre presente. Los casos del Borda, el Indoamericano y, ahora, en la incorporación de pistolas eléctricas, sin protocolo. Es poner una navaja en manos de unos monos.
No está de acuerdo.
No estoy de acuerdo con el uso de la violencia en general. La policía tiene que estar para prevenir, ordenar y, en todo caso, cuando hay algún desmán, no usar las armas. Lo ha demostrado la Prefectura, que cada vez que le tocó desalojar algún corte lo hizo sin violencia. No hay que pegarle a nadie y mucho menos matar.
¿Qué evaluación hace del escenario electoral?
La elección va a estar polarizada. La gente va a elegir entre la derecha, el proyecto neoliberal del PRO y Martín Lousteau, o va a votar en contra de eso, es decir, nosotros.
¿Cómo evalúa la situación de Lousteau después del acuerdo entre Macri y Carrió?
Lo veo en una posición incómoda. Lousteau es exponente y variante de una expresión de la derecha. Su partido va a participar junto a Macri de las PASO. Es un candidato poco previsible: ¿qué va a hacer si gana? ¿Va a seguir la línea de Macri? ¿Va a proponer otra cosa? No sabemos.
Muchos analistas dicen que en estas elecciones se va a ponderar lo hecho en cada gestión, ¿cuál es el principal capital que tiene para mostrar desde Aerolíneas?
Es una gestión ordenada, planificada y con resultados. Es transparente, quizá la más transparente de todas. Fuimos auditados permanentemente por los organismos pertinentes, los medios y la oposición. Tenemos toda la flota renovada. Pasamos de tener 26 aviones operativos a 71. Mejoramos la regularidad, la puntualidad y el servicio. Esta mejora en la cantidad y calidad del servicio se tradujo en que hoy vendamos 10 millones de pasajes por año. Acá los pasajeros no tienen ideología, orientación política: elijen lo que más le conviene. Si hoy tenemos 10 millones de pasajeros es porque Aerolíneas anda mejor. Son datos de gestión pura. Aerolíneas es una empresa con muchísimas complejidades, con proveedores de todo tipo, socios estratégicos, sindicatos fuertes, clientes y la competencia. Eso te abre un panorama y he aprendido muchísimo. Hoy está vivita y volando (risas).
Macri dijo que apostaría a un gerenciamiento de Aerolíneas.
Es una privatización con otro nombre. Cuando uno dice que lo va a concesionar, ¿a quién? A un privado. No tengo la menor duda de que le encantaría volver a privatizarla. Ahora morigeró su discurso y camufla las palabras porque sabe, por las encuestas, que la mayoría apoya esta gestión y aprueba que el Estado haya recuperado el control de Aerolíneas Argentinas.
El día que se anunció que sería precandidato a jefe de Gobierno, se activó una causa judicial por un avión reparado en Brasil que supuestamente podría haberse reparado acá. ¿Le preocupan esos movimientos en la Justicia?
No, ya no me preocupan. Son muy obvios. Reeditaron una causa en la que la Justicia ya había dicho que no había nada. Es un invento de un sindicalista opositor (se refiere a Ricardo Cirielli). ¿Quién levanta y reflota la denuncia? En primera instancia lo hace Guillermo Marijuán y lo sostiene en segunda instancia Germán Moldes. Casualmente dos de los fiscales que impulsaron la marcha del 18F. Muy obvio. Son dos representantes del partido judicial, que se dedican a hacer política en la Justicia. Es una práctica habitual y ya estamos acostumbrados. Al principio me preocupaba más, pero pienso que la gente ahora se da cuenta.
¿Tenés un candidato a presidente en el FpV?
Tengo como siete (risas). No tengo preferencia por ninguno. El día en que se presenten las precandidaturas empezaré a pensar y decidiré en las PASO.





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